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Estado de México cueste lo que cueste… la iglesia lo critica


Hoy como nunca las elecciones en el Estado de México tienen un renovado y emblemático peso político, por ser la cuna del presidente de la República Enrique Peña Nieto, por la cerrada competencia inesperada e inédita, en la que se tornó, amén de que es el principal semillero de votos en el país, por eso han despertado un inusitado interés en la opinión pública nacional.
De ahí que, a la cúpula en el poder, oriunda de ése que consideran su bastión, refugio y plataforma, les da pánico tan sólo pensar que se llegue a perder, por lo que se ha vuelto a la vista de todos, su prioridad política principal, por ello vemos que es la entidad consentida del gobierno federal desde hace algunos meses, volcándole programas, obras y recursos, con un gabinete en pleno en campaña paralela con la partidista.
Por lo anterior me llama poderosamente la atención, qué, ande por allí un hilo suelto que no han podido amarrar, resulta que ante la preocupación que prevalece en la élite del poder por esa plaza electoral, justo antes de arrancar la campaña política, el pasado fin de semana, tengo confirmado, se convocó a una cena de los más altos prelados de la Iglesia Católica mexiquense para departir el pan y la sal con el presidente Enrique Peña Nieto. Documentado por los más informados columnistas de México.
No obstante de ésa encerrona, me intriga por qué pues, dos días después, la Arquidiócesis de México hizo circular en su periódico dominical titulado “Desde la Fe”, que distribuyeron en todas las iglesias, en su editorial ponen como destacada cabeza: “Elecciones de escándalo”. Y en seguida dicen, “Los mexicanos sorteamos una democracia cada vez más cara, a costa del dinero público, tirado literalmente a la basura”.
“Las prerrogativas a los partidos políticos contendientes serán de mil 300 millones de pesos, es decir, un aumento de 52% más en comparación con las elecciones de hace seis años, y eso que no hay dinero, todos estos despilfarros electorales, todos estos gastos ostentosos, toda esta avaricia, son escándalos intolerables”. A esto le agregan lo que costará el proceso electoral en aquel estado y subraya la Arquidiócesis al apuntar que será “la segunda contienda con el voto más caro: costará 209 pesos cada una de las 11 millones de personas que voten o no voten inscritos en el padrón electoral”.
Entre la grey católica, este semanario dominical es el más influyente, es la voz de la Arquidiócesis que abarca a toda la jerarquía de esa iglesia, de ahí la extrañeza que hayan dejado este hilo suelto pese a la reunión con el “primer priísta de México”, No hubo acuerdos o no todos los acataron, o bien, a quienes se hayan alineado se les corrige la plana? Pero el Semanario es la voz oficial de toda la Iglesia. Que alguien me explique por favor.
Y más me extraña, cuando todos sabemos que el todavía o saliente Cardenal Norberto Rivera no es crítico no voltea a ver a los de abajo abajo, él sólo ve para arriba, proclive al poder y al dinero, afecto a los buenos vinos y a los vocatos di Cardenali y a codearse con los meros meros pesudos, ¿Será cierto acaso lo que hace tiempo leí, que, este semanario está fuera de su control y no le consultan lo que van a publicar? Me inclino a pensar en esta versión. Otra crisis al interior de la iglesia a pesar de la regañada del Papa, o ¿Está sólo en mi mente?
Y no es todo, el referido editorial del semanario todavía sigue: “Los mexicanos volveremos a ser testigos de elecciones de insultante derroche que nos cuestionan si de verdad valió la pena una reforma estructural político-electoral, cuando los hilos de ese proceso son movidos por quienes controlan millonarios recursos que avientan como migajas, por lo que reprobamos el uso del hambre”, lo cual dijo, “ es inmoral y una de las peor falta de respeto a las dignidad social, que implican la destrucción de la democracia, poniéndola en manos de camarillas y dinastías asidas al poder que se niegan a dejar”. Más contundente y directo no pudo ser.
Sigue el editorial católico crítico: “Es grave y escandaloso, cómo el pueblo mexiquense tiene que soportar la manipulación, clientelismo y compra cínica y desvergonzada de votos; entregas de despensas y teléfonos celulares, así como la distribución inmoral de tarjetas y monederos electrónicos que se une al uso electorero de los programas sociales”.
Y como cereza en el pastel de este semanario, que es la voz oficial de la iglesia en México, cierra en su editorial: “Usar la pobreza de los mexicanos puede provocar más el enojo popular, así como poner en riesgo la paz social y eventualmente la legitimidad de los resultados de los próximos comicios”.
Yo me pregunto, ¿no rindió frutos pues esa cena en Los Pinos?