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Pensiones a ex presidentes no tienen razón de ser


No es de ahora, que, el que esto escribe se ha sumado a la exigencia social de erradicar las injustas y jugosas pensiones y beneficios de privilegio, con prestaciones de país de primer mundo, a los ex presidentes de México priístas y panistas.
¿A qué trabajador mexicano, con sólo seis años de labores, por cierto con fabulosos ingresos, se les pensiona de por vida con esos sueldazos, más prerrogativas? A pesar de que recibieron excepcional liquidación monetaria. A ninguno, menos aún, siendo evidente lo que se beneficiaron para sí, sus familiares y amigos y su vertiginoso ascenso en su estrato socio económico al que pasaron.
Ante la creciente exigencia ciudadana de que les sean retiradas las pensiones a los ex presidentes de México, que ha llegado a ser un sentido clamor popular y ante la serie de cuestionamientos que se les hace a estos por un abuso que se auto asignaron antes de abandonar Los Pinos, Felipe Calderón, en una graciosa respuesta, no como una decisión del gobierno, como debiera de ser, se quita sólo una parte de sus privilegios de los que goza.
A fin de proteger a su cónyuge Margarita Zavala del lastre de haber vivido ambos durante poco más de cuatro años a costa de los mexicanos, vía el erario público, merced a una onerosa pensión que incluyó hasta aguinaldos, en una treta propagandística el ex presidente Felipe Calderón, anuncia que la dona a una fundación de niños con cáncer.
En primer lugar, está carabaneando con sombrero ajeno, porque está donando un dinero que no es de él, no es sueldo, por lo tanto no es dinero suyo, sino una indebida gracia del Estado Mexicano, sin contar que no renuncia a las demás prestaciones y prerrogativas faraónicas, como la asignación de más de 400 elementos en tres turnos para su seguridad personal y otros apoyos para él y su familia “extensiva”: su esposa, hijos, cuñados, primos y sobrinos, como se contempla en el acuerdo que suscribió el 30 de noviembre del 2012.
Dentro de estos cientos de elementos del Estado Mayor presidencial a su servicio, se encuentran desde asistentes personales para él y su esposa, secretarias, asesores, choferes, cocineros, jardineros, aguinaldos, pago de oficinas, teléfonos fijos y móviles, vehículos, gasolina y mantenimiento de éstos, viajes y viáticos, incluso pago de predial, luz, agua, etc.
Sólo por los anteriores rubros, de salarios al personal y respectivas prestaciones al servicio de la extendida familia ex presidencial, Felipe Calderón, Margarita Zavala y familiares, han costado mensualmente, durante más de cuatro años, más de 5 millones, repito… mensuales.
Sólo para el pago de los asesores del ex presidente, se erogan mensualmente, 810 mil pesos. Todo conforme a datos y análisis en el trabajo de investigación del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, realizado por los académicos Ernesto Villanueva e Hilda Nucci González.
De entrada, podemos ver que sólo fue una maniobra de propaganda personal y conyugal, pues si le animara un auténtico sentido de justicia, desde cuando lo hubiera hecho, amén que debería también renunciar a los costosos seguros de vida, a los gastos médicos mayores para la familia Calderón-Zavala e hijos a que también el gobierno les sufraga el resto de las exageradas prestaciones que personalmente se otorgó en las últimas horas de su cuestionado mandato. No sólo él, sino todos los ex presidentes deben renunciar a esos privilegios de por vida. Todos.
Ésos privilegios son los realmente onerosos para los mexicanos, sostener a ese pequeño ejército de servidumbre para toda la vida a esa casta familiar de cada uno de los ex presidentes, lo de la pensión, es una mínima parte del costo que representan a la nación los ex mandatarios, es dar atole con el dedo.
Al ex presidente Luis Echeverría desde 1976, le está costando al país su manutención con todas las concesiones arriba señaladas. Hasta la viuda de José López Portillo, Sasha Montenegro, sigue gozando de esas ayudas. Los presidentes Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari renunciaron a su jubilación salarial, pero no así a sus costosas prerrogativas y logística que se les presta con cargo al erario. Vicente Fox no accede a renunciar ni a una cosa ni a otra.
Tuvo que venir la precampaña a la presidencia de la República del 2018, para que por fin el ex presidente Felipe Calderón se viera obligado por la presión de la opinión pública, a ceder en parte, sus canonjías, las que por ley, deben de suprimirse, no se trata que sea voluntario por los ex mandatarios, sencillamente no deben existir en un pueblo con tantas carencias.
Acuerdos de adecuaciones y opacidades que fueron firmando los ex mandatarios en los últimos días de sus mandatos al Reglamento del Estado Mayor Presidencial, que no fueron publicados en el Periódico Oficial de la Federación, pero que sí forman parte del Presupuesto de Egresos anual que puntualmente aprueba la Cámara de Diputados.
Como seguramente muchos lectores recordarán, no es de hoy que traigo éste tema, tengo más de diez años que me inscribí en esta demanda ciudadana, eliminar pensiones a los ex presidentes y sus onerosas prerrogativas.