Urge al PRI definir candidato y estrategia rumbo al 2018


Mal, muy mal me parece basar las esperanzas priístas de ganar la Presidencia de la República, a que suceda el milagro de que Andrés Manuel López Obrador se enferme, como lo declaró Enrique Ochoa en el programa con TV de Carlos Loret de Mola, en vez de tener un plan A, y trabajar por todo el país para que el partido no se divida y formulando propuestas para estos nuevos y difíciles tiempos en lo económico y en la seguridad nacional.
Creo que el discurso del PRI debe redireccionarse a estar en la defensa de los mexicanos ante la nueva realidad que nos ha impuesto Donald Trump desde la presidencia de los Estados Unidos, eso es lo que nos debe preocupar y darle prioridad, ponerse al frente, liderar un movimiento contra esas acechanzas, pues me parece que desatender esa prioridad en espera de algo aleatorio, denostar y exhibir los deseos de que el adversario se enferme, es evidenciar una gran preocupación y obsesión de descalificación, no es oportuno y es contraproducente.
Me parece que el discurso del líder del PRI Enrique Ochoa debe ser de anti Trump, y de propuestas y alternativas que den salida a la pesadumbre y adversidades por tantos problemas y demandas sociales que se viven, que no pongan como el centro de sus discursos los ataques y denuestos a su principal adversario, lo están poniendo como la principal noticia diaria, gastando ríos de tinta en la prensa y miles de horas en televisión apostando a ese tema. Así no se reconquista la credibilidad al PRI.
Cuando ya ni nos acordamos de López Obrador, viene de nuevo la referencia diaria a su persona por el PRI y el PAN, exhibiendo que ésa es su pesadilla, desde mi punto de vista ellos mismos lo están engrandeciendo y lo ponen en la mente de los mexicanos, llevamos meses que sólo de él hablan y le dedican todo el tiempo como su gran tema. No se dan cuenta que con tantos ataques por los dirigentes de partidos, lo hacen un mártir y lo están victimizando.
Personajes del priísmo nacional ya están preocupados y señalando esta ausencia de estrategia del líder priísta Enrique Ochoa y son cada vez más voces que expresan que le vino grande ésta dirigencia partidaria a Ochoa Reza, que no está pendiente de evitar la dispersión al interior de su partido y lo fundamental, mantenerlo cohesionado y con dirección, con rumbo y con discurso propio no enfermando al adversario como única apuesta y vía para ganar.
Lo anterior fue la reflexión que se realizó hace días en la Ciudad de México, en el encuentro anual de los integrantes de las últimas cinco legislaturas federales, en la que se reunieron alrededor de 400 ex diputados federales emanados del PRI de todo el país, ahí se dieron cita ex gobernadores y ex senadores, todos con ésa incertidumbre ¿Qué está haciendo el PRI para recuperar el terreno perdido rumbo al 2018 aparte de un discurso de polarización y defender el gasolinazo y al cómplice de Javier Duarte, el ex gobernador provisional detenido?
Por otra parte, no se puede contestar a los mismos correligionarios de partido con amenazas y bravuconadas, como las que ha repetido en distintos estados, como en Durango, entre ellos, diciendo que “las puertas del partido están abiertas para los que quieran irse”, al puro estilo del viejo autoritarismo. Como si el partido fuera de él, cuando en realidad es que, él es quién acaba de llegar al partido, no se le conocía militancia, por lo que debe ser menos arrogante, más tolerante a la autocrítica, incluyente, aglutinador y conciliador.
Por eso, está creciendo la percepción de que no es posible que Enrique Ochoa encabece el partido en plena campaña presidencial, se tiene muy descuidado al PRI en todo el país, se habla del distanciamiento, no ruptura, con Luis Videgaray, por la candidatura de Alfredo del Mazo, se dice que Pepe Calzada es un fuerte prospecto a sucederlo y de Claudia Ruiz Massieu en un reacomodo de fuerzas al interior del partido.
Ha sido muy pronto el desgaste de Ochoa por desacuerdos con Carolina Monroy y otros cuadros cupulares y al parecer los reacomodos en el CEN van ese sentido, como tampoco se sabe qué se va a hacer con Manlio Fabio Beltrones a quién tratan de seducir y neutralizar con la Medalla “Al mérito Revolucionario” y con la designación de su hija al lado de Ruiz Massieu y otros activos de la clase política histórica del partido que se sienten excluidos.
Tan escasos estamos de perfiles excepto Miguel Ángel Osorio Chong, que no se descarta hacer candidato a un neopanista como José Antonio Meade, quién pide a los alcaldes de México que suban los cobros del predial, a José Narro, quién no es priísta o al polémico Luis Videgaray o el joven Nuño que no convence a los políticos-políticos.
Los otros partidos andan desatados haciendo sus precampañas y en el PRI los tienen amarrados, en la militancia campean las dudas, la incertidumbre y las confusiones. Urge dar señales para detener la aparente disputa que se está dando entre “Los rudos” (Manlio Fabio, Osorio Chong y la nomenclatura de figuras priístas, y otros cercanos a Carlos Salinas de Gortari) y “Los técnicos” Videgaray, Nuño, Meade y el propio Ochoa Reza al que le vino grande el partido). En otras palabras, clase política Vs. los tecnócratas.
Tres ex presidentes del PRI han dado la voz de alerta y su preocupación, Gloria Ivonne Ortega, Dulce María Sauri y César Augusto Santiago. De los que se han atrevido a hablar, pero hay innumerables priístas que lo hacen en lo oscurito y ven inminente la salida de Ochoa en junio, pasando los comicios del Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, no antes, porque sería meter ruido en pleno proceso electoral. Veremos.