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“Olvido no, perdón sí”: López Obrador

Pablo Gómez será uno de los legisladores del bloque de izquierda, dijo: “Las iniciativas que envíe el presidente y no nos gusten no las aprobaremos”, esto es importante porque la mayoría de izquierda ya sea de Morena o el PT, deben mantener autonomía para votar las iniciativas de ley y expresar con absoluta libertad sus puntos de vista.
De ninguna manera los diputados y senadores deben ser para alabar de manera vergonzante al Ejecutivo, tampoco ser los modernos “levantadedos” que de manera mecánica aplaudan y aprueben como se hacía en el modelo, de eso estamos hartos .
Los debates se deben dar, los argumentos exponer, con la diferencia que los razonamientos válidos deben de influir en la votación en las cámaras, y no pronunciarse en bloques intransigentes, avasallantes, alineados, y hasta porros, como se hacía anteriormente.
Algo que debe ser muy explicado es la expresión que López Obrador dijo en el Primer Foro de Seguridad en Ciudad Juárez cuando ante decenas de personas que desde hace muchos años buscan a familiares desaparecidos, o se aplique la ley a los autores de ejecuciones y secuestros, el presidente electo dijo “perdón sí, olvido no”.
Esto lo dijo un día antes de que le fuera entregada su constancia de presidente electo, y ahí recibió los primeros abucheos de un pueblo dolido que simplemente no está de acuerdo de que el perdón se convierta en impunidad.
Si bien es cierto que la amnistía también es perdón, no estaba frente a familiares de delincuentes ocasionales, ni campesinos obligados a sembrar enervantes, ni otro tipo de familiares de delincuentes menores que están purgando condenas injustas. Estaba ante lo más doloroso de quienes buscan justicia y exigen saber el paradero de sus familiares desaparecidos. A ellos estamos totalmente seguros no se les puede pedir que perdonen, al contrario, se les debe respaldar en su lucha por la aplicación de la justicia y la búsqueda de la verdad.
López Obrador tenía doce años buscando la Presidencia de la República para hacer la cuarta transformación histórica del país, pues bien, hay quienes tienen diecisiete años buscando a un familiar desaparecido, a veces son dos y hasta tres los desaparecidos de una misma familia.
Si López Obrador fue tenaz hasta alcanzar la Presidencia de la República, no se les puede, ni debe, limitar su lucha por la justicia y la verdad a la cual están abrazados desde hace muchos años las víctimas de las desapariciones forzosas. Nadie tiene derecho a pedir perdón por los culpables porque finalmente nadie quiere ni pide venganza, se clama por castigo, y a ese clamor debe ser sensible López Obrador quien finalmente no tiene ninguna autoridad para que no se aplique la ley.
López Obrador acaba de decir que no estará sobre ningún poder, esto es importante, el respeto a la autonomía e independencia de los poderes es fundamental para reconstruir el tejido institucional por de más deteriorado, en tal sentido, que sean los jueces y los tribunales los que dictaminen los castigos, no los pronunciamientos de no al castigo. Hay un aliciente a este desliz del López Obrador, el que la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, haya dicho que una de las prioridades será la de dar respuesta a los familiares de los desaparecidos que ya podrían ser trescientos mil. Y apenas este viernes se reunió con una de las organizaciones de familiares de desaparecidos, lo cual es importante que se les escuche, atienda.
Este “perdón sí, olvido no”, nada tiene nada que ver con la amnistía que está muy claro que no se aplicará a quienes hayan cometido delitos con violencia, secuestros, violaciones, actos de sangre o brutalidad, así lo dijo el próximo secretario de Seguridad Alfonso Durazo. Esperemos que así sea. O no.

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