MINUTO X MINUTO

Otra vez Benítez creándole problemas al PRI


No sale de una bronca, cuando ya está metido en otra. ¿Cual parte de las palabras HUMILDAD y CONCILIAR es la que no entiende Luis Enrique que nunca las aplica?, resulta que en una entrevista radiofónica en la escuchada Radio Tremenda, se fue contra todos, repartiendo culpas a personajes y actores del PRI y él, lavándose las manos. Para todos tuvo.
Pero en su patológica falta de humildad, no hizo su propia autocrítica personal y se le olvidó reconocer lo que de todos es sabido, que se perdió la gubernatura en el 2016, principalmente por la deficiente coordinación general de campaña que se suponía que él tenía a su cargo y que nunca fue realmente funcional o efectiva porque a nadie cohesionaba.
Y nunca funcionó, sencillamente porque nadie le hacía caso, por protagónico, ahí también lo había impuesto el ex gobernador JHC, por quitarse un molesto estorbo, lo quiso tener entretenido en la supuesta estructura de la campaña, pero no operó ni lo respetaba nadie, porque era del desagrado del propio candidato a gobernador Esteban Villegas y de casi toda su estructura.
Olvidó decir también en dicha entrevista, que seis años atrás, en el 2010, que por cierto, igualmente por sus chantajes, se vieron obligados a designarlo teóricamente como coordinador de la precampaña a gobernador, en donde todos lo ignoraban por conflictivo, pues también en esa campaña se perdió con mucha diferencia la Capital del estado y que fue gracias a La Laguna que se mantuvo fiel al PRI y se conservó a duras penas la gubernatura.
No hay que ser malagradecidos con La Laguna, porque gracias a los votos que aportó ésa Comarca, es que fue en dos ocasiones diputado plurinominal, por cierto, la última, con discutidos merecimientos de sufragios. Aún más, sin los votos de La Laguna el PRI no vuelve a ganar la gubernatura. Así de grave es el conflicto que Benítez Ojeda provocó con su protagónica declaración. “Ve la paja en el ojo ajeno, pero no ve la viga en el propio”. Pretende ignorar el desgaste y hartazgo al que llevaron al PRI las dos administraciones estatales anteriores.
Obvio, omitió decir que de esas dos anteriores campañas a gobernador, él fue beneficiado, siguiendo el caminito de la amenaza que bien conoce, con sus chantajes y poses de rebeldía y que sin sudar una gota y sin ganar en lo personal ningún voto, esas dos diputaciones plurinominales, sin sudar una gota es como ha llegado al Congreso del Estado.
Menos iba a decir que en la única vez que jugó como candidato a diputado local por mayoría, perdió arrolladoramente, por su conocida prepotencia, la elección en 1992, cuando el candidato a gobernador fue Maximiliano Silerio Esparza.
Entonces, Benítez es el menos indicado a repartir culpas. Pero veamos por partes dicha entrevista que tuvo en la Radio. Criticó Luis Enrique, que en la parte final de la campaña, el candidato a gobernador Esteban Villegas Villarreal, “ya actuaba más como gobernador que como candidato”. La pregunta que todos nos hacemos, entonces, ¿Por qué no asumió su papel de coordinador y se lo hizo ver? A destiempo no se vale.
Para todos tuvo, criticó que las campañas a gobernador y la del candidato a presidente municipal, cada quien andaban por su lado, que no se coordinaban, sugiriendo que esos pleitos fueron otro de los motivos de la derrota. A lo que yo me pregunto, si él veía esa descoordinación, ¿Qué no le correspondía imponerse como coordinador general y poner orden y sentarlos en la mesa a los dos y hacerles ver el perjuicio que estaban generando?
Pero se le olvida que Meño y su equipo obtuvieron más votos que el candidato a gobernador, del que el propio Benítez era su coordinador. Más de ocho mil votos obtuvo Meño arriba de Esteban, Entonces, ¿Herrera Ruiz tuvo mejor coordinador? Y tampoco dijo, los pleitos que había entre Esteban y él. Ya no se diga de los cercanos del candidato contra el coordinador Benítez, también era de todos los días. Ahora dice Luis Enrique que mal aconsejaban al candidato.
Se equivocaron de estrategia en Durango y se equivocaron en La Laguna, los dos principales semilleros de votos, graves errores de cálculo. Sucedió particularmente en Gómez Palacio, de quien se quejó en la radio que no aportó los votos que esperaban, pues claro, hubo mucho voto diferenciado a favor de Lety Herrera, candidata a presidenta municipal, o voto cruzado como allá se conoce. Pese al mucho tiempo que dice Benítez Esteban le dedicó a la Laguna, pero sin una estrategia especial y más personalizada.
¿Qué no alcanza a comprender el hoy polémico presidente del PRI, que la Comarca Lagunera dio pocos votos al candidato a gobernador, sencillamente porque aquella región se siente seriamente agraviada porque ha sido despojada en dos ocasiones de la posibilidad de tener gobernador o gobernadora? Y eso no se lo perdonan al grupo que ha decidido en el PRI los últimos tres candidatos a gobernadores. Identifican bien a sus verdugos.
Y que la coordinación general de campaña de Esteban que recaía en Benítez Ojeda, para contrarrestar ése sentimiento de agravio, no planeó una campaña de tierra más a fondo, más especial y personalizada y que lo que hicieron eran visitas sólo mediáticas y de eventos masivos y de “pisa y corre” no de puerta por puerta, más de tierra.
De ahí que Lety Herrera sacó 81 mil votos, 21 mil votos más que Esteban, quien alcanzó 60 mil sufragios. Pero Lety le ganó a su adversario Pancho León de la alianza PAN-PRD, con 60 mil votos de diferencia, abismal ventaja. Que no busque culpables, Benítez es uno de los principales.
Por otra parte, en la mencionada entrevista radiofónica Luis Enrique rompe con el priísmo histórico y se lava las manos al acusar que muchos ex colaboradores de Ángel Sergio Guerrero Mier, apoyaron a José Aispuro Torres y amenaza que: “por otra parte, habría que revisar, porque los que traicionaron al PRI están actualmente trabajando en el gobierno estatal”, el hoy cuestionado presidente del PRI, está incluyendo al hijo de José Ramírez Gamero, que funge como Director del Colegio de Bachilleres y a la hija de Maximiliano Silerio Esparza, quien se desempeña como sub secretaria de Turismo.
Finalmente, Luis Enrique es el menos indicado para hacer esos imprudentes señalamientos, que restan y polarizan en vez de sumar. Él, es uno de los principales responsables de la derrota. Que recuerde que fue impuesto como presidente del PRI, no fue por consenso y ahora es el responsable de ahondar la división. A ver que dice ahora Enrique Ochoa.