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Otro ladrillo

Conjurar el tema de la aplicación por parte del gobierno norteamericano de aranceles del 5% a productos mexicanos fue, sin lugar a dudas, un triunfo para la Administración de López Obrador. Pero de eso a convertirlo en un triunfo desde el discurso y la narrativa no deja de ser tan solo una cortina de humo.

Negociar con el gabinete de Trump para la no aplicación de aranceles era crucial para impedir una catástrofe en términos económicos para nuestro país. Sin embargo y visto en una perspectiva más amplia el gran ganador en este episodio ha sido precisamente el presidente de Estados Unidos.

En los hechos, el gobierno mexicano se supeditó a los deseos y decisiones de Trump. Al doblegarse en la negociación, México distraerá de las funciones para las que están siendo entrenados, a 6 mil elementos de la recién creada Guardia Nacional para militarizar la frontera sur y  hagan las veces de policía migratoria de Trump. Recién electo presidente del vecino país del norte el empresario amagó con la construcción de un muro en la línea divisoria que íbamos a pagar los mexicanos. Al parecer se salió con la suya. México será, para beneplácito de los electores republicanos, un primer muro de contención para impedir la llegada de inmigrantes centroamericanos a su territorio.

Las frases hechas, los lugares comunes que la izquierda mexicana era tan proclive a recitar ante sucesos similares pero con gobiernos del PRI o del PAN brillan hoy por su ausencia: “Imperialismo yanqui”, “México el patio trasero de Estados Unidos”, “gobierno sumiso”, “vendepatrias”, por citar algunas.

No se han dado a conocer los términos precisos del acuerdo bilateral, pero lo que sí es una realidad es que estará supeditado a los designios de Trump. Por lo pronto estaremos en una fase de prueba de 90 días para ver si baja el flujo de inmigrantes centroamericanos de manera ostensible por suelo mexicano. En otras palabras, mientras Donald Trump siga gobernando, se aproxima su intento por reelegirse, por cierto, la amenaza de la aplicación de aranceles a productos mexicanos seguirá latente. Por eso el echar las campanas al vuelo no es lo más conducente.

El evento realizado en Tijuana para festejar el freno a la imposición de ese impuesto, fue tomado para generar una cortina de humo. Una acertada estrategia de una situación de crisis y control de daños: de un aspecto negativo darle la vuelta y tornarlo positivo. En ese marco de celebración, el presidente de la Cámara de Diputados, el experimentado Porfirio Muñoz Ledo, puso la nota discordante. En una parte de su intervención en dicho acto señaló: “Es inmoral e -inaceptable el doble rasero entre la frontera norte y sur. Por una parte exigimos que nos abran las puertas y por el otro lado sellamos el paso de los centroamericanos para hacerle un oscuro favor a Estados Unidos”.

El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, fue quien más se vio  beneficiado en este asunto al ser el principal negociador con el gobierno de Trump. Su frase “nuestra dignidad salió intacta”, sonó muy hueca en el mitin realizado en aquella ciudad fronteriza, que tuvo otro elemento contradictorio a saber: la participación en el mismo del padre Alejandro Solalinde y de Arturo Farela, pastor de una iglesia cristiana. No tendría nada de malo de no ser por tratarse de un acto de gobierno financiado con dinero público. El laicismo del Estado puesto en entredicho y en la mampara que sirvió de fondo la imagen de los próceres (Madero, Cárdenas, Hidalgo, Morelos) en donde parece que la de Benito Juárez les empieza a estorbar.

El triunfo de Trump lo coloca en la antesala de su reelección, al complacer a los votantes norteamericanos intolerantes con el tema migratorio, que fueron los que terminaron por encumbrarlo para llegar a la presidencia y mantiene además la amenaza a nuestro país de que en el momento que le plazca podrá aplicar de manera arbitraria aranceles a nuestros productos.

Después de todo, y como dice la canción, no somos más que otro ladrillo en el muro.

Botica

Solo en Durango.- Los resultados de las elecciones del pasado 2 de junio arrojan un hecho muy particular en nuestra entidad, Durango fue el único estado en donde al mismo tiempo perdió MORENA, el PRI obtuvo el mayor número de alcaldías (14) y en donde el PAN se alzó con la victoria con 18 municipios ganados.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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