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Panistas contra Madero…

Hace unos días el Senador Ernesto Cordero fue de los primeros en decir en públicamente lo que muchos miembros de este partido piensan sobre la ocurrencia de su líder nacional, Gustavo Madero, de someter a consulta pública obligar a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos a subir por decreto, el salario mínimo a los niveles que considera el Coneval como suficientes para satisfacer las necesidades mínimas de las personas.
Dijo que era una propuesta populista. Critica a la dirigencia de su partido no sólo por la falta de seriedad de la propuesta, sino por la forma absurda que resulta convertirlo en un tema de consulta pública.
Habrá quienes equivocadamente quienes verían las afirmaciones de este senador, quien sin lugar a dudas es uno de los más grandes expertos en esta materia económica del PAN, como una rebeldía o que simplemente fue de ardor.
Sin embargo, se trata de un llamado a la prudencia económica. Regresar, como lo han
señalado otros comentaristas, a los valores económicos de un partido que llegó a Los Pinos siguiendo medidas económicas correctas. Madero ha perdido la brújula y se ha convertido en un populista de cuarta que si siguiera pudiera tener ideas originales, puesto que se trata de una propuesta del gobierno de la Ciudad de México, que, dicho sea de paso, lo hizo de una manera mucho más pensada, puesto que propusieron un debate y no un acto de populismo electorero.
Como todas las ideas populistas, suena muy bien y tiene un sesgo, lejano de realidad. Así que seamos generosos con la propuesta hecha por el lamentable panista y, por hoy, habrá que tomarla seriamente.
El error de fondo es que el salario mínimo fijado por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos es usado para otros fines y lo transforma en un ancla en contra de los trabajadores que tienen este ingreso.
La propuesta del PAN implicaría que el salario mínimo subiera por decreto, de 67 pesos a 170 pesos. En una mente poco desarrollado irresponsable la idea parece muy buena, pero no explican jamás como se pagaría.
El Coneval establece que, para satisfacer las necesidades mínimas, una persona requiere dos mil 500 pesos mensuales. Una familia promedio en el país tiene cuatro miembros, es decir, el salario estaría en diez mil pesos mensuales. Este nivel salarial es superior al promedio de cotización ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, que es de poco más de ocho mil pesos. Habrá algunos simplones que digan que si se aumenta el salario mínimo así, pues empujará hacia arriba a los demás y todos los mexicanos tendrán mayor ingreso disponible para gastar. Suena tan maravilloso como una línea de cocina antes de correr un maratón.
Los empresarios pagan lo mejor que pueden y los trabajadores. Si el aumento se da por decreto se generarían varios efectos negativos. Los 2.5 millones de mexicanos que ni siquiera perciben el salario mínimo estarían más lejos de tener un puesto en la economía formal.
Otro de los efectos sería que la inflación, que se ha mantenido consistentemente por debajo de 4%, tuviera un gran repunte que en meses se comería el aumento salarial por decreto. La inflación, es importante hay que recordarlo, es un impuesto muy nocivo para los que menos tienen, puesto que les acaba la capacidad de compra. El dinero vale en cuanto a sus capacidades de compra.
El utilizar el salario mínimo como una referencia para otras cosas plantea un panorama grave en dos sentidos: el aumentar el salario mínimo de 67 pesos a 170 implicaría que los partidos políticos pasaran de recibir tres 810 millones de pesos, ¿de dónde saldrían estos recursos?, las aportaciones que se les dan a los institutos políticos están establecidas en veces a por los salarios mínimos.
Hay quienes, mal pensados creen que la voracidad del líder del PAN podría ser una de las razones para pedir este aumento.
Ahora haga cuentas desde otro punto de vista. Piense en multas, recargos, sanciones y demás que están establecidas en base en el salario mínimo.
Sólo para hacer un ejemplo: un beneficiario del Infonavit que pague diez veces el salario mínimo estaría pagando mensualidades de 700 pesos, sin embargo, si se cumple la propuesta populista del líder del PAN ese mismo trabajador tendría que pagar mil 170 pesos. De maldita la cosa le serviría que aumentara el salario mínimo aun cuando tuviera la convicción de que los salarios contratados lo hicieran en la misma proporción y el trabajador no fuera despedido por este aumento en el centro laboral.
Comentario. observatoriociudadanodgo@gmail.com
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