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Paradojas de la Cuarta Transformación

Francisco Garfias

Vamos a la mitad del periodo de la larga transición de cinco meses. La agenda de AMLO avanza entre aciertos y tropiezos.
Hay temas en los que ha dado marcha atrás frente a la “amarga realidad”. La permanencia de los militares en la lucha contra el narco o la creación de la Guardia Nacional, por ejemplo.
En otros va contra el sentir de la sociedad. “Ni perdón, ni olvido”, le dicen las víctimas frente a la anunciada Ley de Amnistía, cuyos alcances nadie conoce.
Pero él insiste, como lo hizo en el Segundo Diálogo por la Paz, la Verdad y la Justicia, convocado por la CNDH: “Olvido no, perdón sí…”.
• La ubicación del aeropuerto: el presidente electo convocó a una consulta pública para finales de octubre para decidir entre Texcoco o Santa Lucía. Estamos a mes y medio de la fecha.
Ya no alcanza el tiempo para organizarla. Se habla de decidir por encuestas, lo que parece una burla.
Es más. Me atrevo a decir que ni la encuesta hace falta.
No veo cómo se justificaría la opción de Santa Lucía.
Los expertos más calificados (Mitre) coinciden en que no es viable tener dos aeropuertos en la Ciudad de México (la opción Santa Lucia incluye la conservación del actual). Los costos se incrementarían en 66 por ciento, según el Colegio de Ingenieros.
Tampoco parece sensato cancelar Texcoco. Lleva más de 30 por ciento de avance. Cancelar la obra costaría 100 mil millones, según Javier Jiménez Espriú, designado como titular de la SCT en el gobierno de la Cuarta Transición.
Hay contradicciones alrededor de la Reforma Educativa. Mario Delgado, coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro, dice que no quedará “ni una coma” cuando la sometan al pleno.
Esteban Moctezuma, el próximo secretario de Educación, dice, por el contrario, que se conservará de la Reforma lo que sea útil.
En campaña, el presidente electo se comprometió a revisar la Reforma Energética, pero sus colaboradores aseguran que no habrá marcha atrás y que las inversiones ya comprometidas se respetarán.

Y así podríamos seguirle…
• El choque de trenes vendrá cuando entren en funciones los súper coordinadores estatales, o “gobernadores paralelos”, como los llama el michoacano Silvano Aureoles.
Las críticas han obligado a López Obrador a suavizar su postura en cuanto a las facultades que sus procónsules tendrán en las 32 entidades.
Leemos en el blog del Centro de Estudios Latinos y de Latinoamérica, con sede en Washington, lo que dice respecto de los coordinadores estatales propuestos por AMLO:
“Si bien (el presidente electo) ha defendido enérgicamente su capacidad legal para nombrar a un solo delegado, recientemente aseguró a los gobernadores que sus representantes mantendrían “relaciones institucionales” y respetarían la autonomía y autoridad de los funcionarios electos locales.
Olga Sánchez Cordero aclaró que los delegados sólo estarían a cargo de los programas de desarrollo social, lo que constituye una “capa de proximidad a los ciudadanos” actualmente o potencialmente inscritos en programas sociales.
Pero según la propuesta de AMLO, los coordinadores estatales llevarán mano en todo tipo de programas, incluidas las becas para jóvenes, esfuerzos de conservación, atención médica y programas de seguridad social para poblaciones especiales, una cartera hercúlea para un solo representante.
Destaca el citado centro de estudios:
“Los críticos argumentan que el nombramiento de coordinadores estatales que informan directamente a AMLO socavará el federalismo. La descentralización electoral y administrativa fueron parte integral del largo proceso de democratización de México.
“Durante décadas, el presidente no sólo fue la fuerza predominante sobre los poderes Legislativo y Judicial, también designó gobernadores del partido hegemónico para los estados”.
Pero en México sabemos que, con las facultades que se les pretenden dar, podrían crear una estructura de poder paralela que rivalice con la de los gobernadores estatales.
Algunos de estos mandatarios argumentan que la constitución no reconoce a las autoridades intermedias, y se preguntan si las personas con agendas partidistas se involucrarán demasiado en los presupuestos y políticas locales.
“El puesto sería codiciado por su poder discrecional y su vínculo directo con el presidente, lo que daría una ventaja a los políticos del partido de AMLO, Morena, como candidatos potenciales para gobernador”, dice el documento.

Añade:
“Si se hace bien, sin embargo, la medida podría aliviar la plaga de la corrupción que impregna los estados… Los gobernadores abusan rutinariamente de sus poderes y participan en actos graves de corrupción y delitos financieros.
“Los más antidemocráticos han utilizado sus oficinas para perpetuar “regímenes subnacionales no democráticos” a raíz de la transición de México a la democracia electoral en el año 2000 a nivel nacional.
“El exgobernador Javier Duarte, de Veracruz, robó cientos de millones de dólares del presupuesto público, y otros, como Humberto Moreira, en Coahuila, dejaron su estado con grandes deudas.
“La supervisión de un ejecutivo anticorrupción en la Ciudad de México podría no ser necesariamente algo malo”.

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