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Un peligro para el PAN, que no es AMLO


Resulta apasionante ir desentrañando las señales de uno de los procesos electorales más interesantes de la política moderna en nuestro país. De este ejercicio van surgiendo interpretaciones, hipótesis y hasta especulaciones que nutren la controversia.
Lo inédito de este proceso es el paso de Andrés Manuel López Obrador de su mesianismo radical al pragmatismo, en el que estructura uno de los movimientos político-electorales más interesantes, cuando menos a nivel continental.
No es lo mismo ganar un proceso electoral con un partido determinado y las alianzas que posteriormente se hacen para hacer gobierno, como sucede en España, Alemania y otros país europeos, en donde los sistemas y las culturas son diferentes, con antecedentes históricos de particular importancia, a las incipientes democracias latinoamericanas en donde se empiezan a abrir los abanicos plurales e incluyentes.
En este esfuerzo de búsqueda se inserta el movimiento de Andrés Manuel que fundamentalmente plantea un giro en el modelo mexicano con base en un gobierno abierto a partir de la pluralidad participativa en el proceso electoral.
La narrativa de López Obrador no tiene nada que ver con su discurso de hace seis años, ni en el de hace doce años. Su planteamiento en la construcción de una propuesta a partir de un nuevo esquema ético y de unidad nacional que va de la disminución de la corrupción, la violencia, la inseguridad, la impunidad y su preocupación por abrir mayores oportunidades ocupacionales, educativas y equitativas, ha logrado ser un polo de atracción social que lo coloca como una posibilidad real de ganar las elecciones. El proceso dará vuelcos y nada puede asegurar que Morena y López Obrador se puedan caer o sigan creciendo.
En este contexto, el PAN lucha fuerte, se coloca en segundo lugar de las preferencias electorales, según la mayoría de las encuestas, lo cual es un indicativo muy relativo dado que las encuestadoras se han equivocado en sus estimaciones no solamente en nuestro país, sino a nivel internacional, pero son las únicas herramientas con las que se cuentan para formular hipótesis, aparte de la precepción que se generan desde las Redes Sociales, que, por cierto, empatan con las tendencias que registran las encuestas.
Ricardo Anaya precandidato del PAN, minimiza al PRI, afirma que su lucha es contra López Obrador, desde nuestro punto de vista es una fanfarronada como lo es la de la aspirante independiente, la ex panista Margarita Zavala que asegura derrotará a Morena, sencillamente, “la moneda está en el aire”.
En este contexto, el PAN tiene un verdadero peligro y no es López Obrador, que por cierto, dejó de ser un peligro para México, el peligro para el PAN es Margarita Zavala. La ex primera dama de la nación (como les gusta que les llamen a las esposas de los presidente, una expresión pedante y soberbia).
La señora Zavala está muy lejos de estar vinculada al electorado, no forma parte de la masa social, pero si puede ser un polo de atracción de un sector de panistas desencantado, incluso, puede atraer a mujeres que se identifiquen con su pretensión de ser la primera presidenta de México.
La posibilidad de que Margarita Zavala participe en la elección constitucional será una piedra en el zapato para el PAN, tendrá que superar dos obstáculos: uno es Morena, y el otro la Señora Zavala, la situación en un escenario previsible es de riesgo para el PAN.
La participación de Margarita Zavala en el proceso electoral no se puede desdeñar ni minimizar como lo hacen algunos panistas, nosotros creemos que no tiene la fuerza para ganar las elecciones, pero si para hacer mucho daño fundamentalmente al PAN que de ser un frente lo puede llevar al frentazo. O no.