MINUTO X MINUTO

Pobres Animales


El maltrato a los animales se agudiza en entornos sociales con bajos estándares culturales, debido a que los animales son vistos como cosas y no como seres vivos, además de que jurídicamente, o no se sanciona o las sanciones existentes son tan ridículas que no tienen el poder de garantizar la protección y bienestar de las especies domésticas en situación vulnerable, que en muchos de los casos son torturados por sus propios dueños.
Es común que los perros abandonados o perdidos sean golpeados, apedreados, atropellados intencionalmente, obligados a pelear o asesinados en un sinnúmero de formas y algunas llevan los niveles de aberración humana a su máxima expresión y más porque estos abusos en la mayoría de los casos se cometen por diversión, vaya, si hasta hay conductores que se esmeran por atropellar palomas.
Lo cierto, es que una sociedad de buena calidad humana tiende a mostrar amor por los animales, hay experiencias en las que se para el tráfico en las autopistas para que las aves pasen caminando con sus polluelos o de lugares en que es común que las personas y familias recorran cientos de kilómetros para recoger a un perro o gato que tomaron en adopción; mientras la heroína nacional es “Frida”, la labrador rescatista de la Marina Armada, el último caso en Durango, es el de un perrito desollado vivo sin que hasta el momento haya una sanción a los responsables que contribuya a inhibir ese tipo de atrocidades, las cuales mayoritariamente quedan en la impunidad ya que se aplica la tradicional lógica gubernamental mediocre, de que si no hay justicia para las personas, menos para los animales.
El grado de sensibilidad con la que se trata a los animales es un elemento que dignifica o envilece a las personas y a las sociedades, uno de los valores humanos más elevados es precisamente el de respetar y proteger a los más débiles; este es un valor que se debe fomentar con mucha intensidad, porque quienes respetan a los animales también respetan a sus familias y a la demás gente.
En los últimos años ha empezado a tomar relevancia este tema, en un país como el nuestro que apenas en los 90´s inició su cultura institucional de respeto a los derechos humanos, sin duda es un gran avance que diversas expresiones de la sociedad ahora exijan que se les reconozcan derechos elementales a los animales, aunque también es necesario introducir el tema de su derecho a la vida, no solo a la seguridad.
Basta valorar las condiciones de los albergues que son administrados por los gobiernos municipales, que más que refugios y centros de adopción, son lugares insalubres que se dedican al sacrificio sistemático de animales domésticos perdidos, abandonados o nacidos en las calles.
Es grave que PROFEPA permita a diversos gobiernos municipales mantener zoológicos abiertos al público en instalaciones inadecuadas, en las que muchas de las especies permanecen encerradas en soledad toda su existencia, y algunas otras, se encuentran hacinadas en pequeñas jaulas de unos cuantos metros cuadrados que no les permiten moverse, hay animales en exhibición que desde su nacimiento nunca han tenido la posibilidad de correr o de volar, también los hay enfermos y desnutridos.
Mientras unos animales están enjaulados en zoológicos, muchos más viven en calles y basureros, totalmente vulnerables a la crueldad humana, a las lesiones, a todo tipo de enfermedades y a la muerte; es evidente que la ley que acabó con circos con animales fue un exceso demagógico, muchos de esos animales fueron sacrificados o se deprimieron y murieron, cuando lo único que debieron hacer era acabar con la corrupción del personal que supervisaba el estado de los animales circenses.
Afortunadamente empiezan a surgir cada vez más personas y agrupaciones que no solo expresan la necesidad de proteger y respetar la dignidad de los animales, sino que en los hechos, están acondicionando refugios, que a su vez son clínicas y centros de adopción de animales esterilizados, esfuerzos que están aportando mucho para que cambien esos antivalores que aún conciben a los animales como cosas que se mueven, pero que no sienten y no tienen necesidades físicas ni emocionales más allá de alimentarse.

@ernestoescobosa