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Por qué Manuel Bartlett

Sin duda las decisiones que tome el ganador de la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, serán polémicas. La designación como próximo Director de la Comisión Federal de Electricidad  Manuel Bartlett ha generado gran controversia en la clase política, en los espacios académicos e intelectuales, incluso entre la gente creativa.

Las redes sociales desde nuestro punto de vista han sido menos cáusticas. La gran masa  no se mete en estos espacios de controversia, esperan a que inicie el nuevo gobierno para ver hasta dónde se avanza en las acciones de gobierno que los beneficien.

Sin duda hay muchos elementos de crítica hacia el señor Bartlett. Como secretario de Gobernación en las elecciones para la Presidencia de la República en 1988 anunció una caída en el sistema de cómputo que paralizó la información sobre los resultados del proceso electoral, tiempo durante el cual, se asegura, se limpió la elección a favor de Carlos Salinas de Gortari, aún se sostiene que hubo fraude y que el triunfador fue Cuauhtémoc Cárdenas.

Manuel Bartlett es un político duro, como gobernador de Puebla dejó una imagen no muy buena; se le ha vinculado con el narcotráfico, como a casi todos los gobernadores y exgobernadores  de su tiempo y actuales.

Se dijo que había estado presente cuando torturaron al agente de la DEA  Enrique Camarena, que el FBI lo tenía fichado y no podía entrar a Estados Unidos y muchas historias negras más que se tejen en torno a este personaje, las cuales por supuesto las ha negado.

Incluso, uno de sus duros críticos como lo es Manuel J. Clouthier, hijo de Maquío, lo señala de represor, autoritario y antidemocrático.

Con este historial, la pregunta obligada es: por qué López Obrador lo integra a su gabinete en una área estratégica como es la eléctrica. Muy sencillo, Manuel Bartlett ha sido un aliado fiel de López Obrador desde hace doce años. Durante este lapso se deslindó y desligó del PRI, del Gobierno Federal, y del diseño estratégico de la política oficial.

En tribuna tanto del la Cámara de Diputados como en la de Senadores, alzó la voz para fustigar las decisiones tanto de Felipe Calderón como de Peña Nieto. Muchas veces fue voz solitaria que se alzó contra los políticos poderosos.

Bartlett retaba a los legisladores a que subieran a tribuna para que argumentaran. Señaló a quienes desde las grandes cúpulas sindicales saltaron a la representación popular para que explicaran las medidas que contra México se tomaban, senadores como Romero Deschamps, dirigente petrolero, uno de los más emblemáticos personajes señalados por corruptos, y quien nunca ha hecho uso de la tribuna del Senado, solo reía cuando Bartlett lo invitaba a debatir, no sabemos si burlándose, o sonrisa nerviosa o cínica.

La tribuna del Senado y la Cámara de Diputados son testigos de los ataques duros de Manuel Bartlett al sistema, intervenciones que los demócratas, los progresistas, los de izquierda, festinaban o aplaudían. Este actitud firme, leal a López Obrador, sin duda le valió ser integrado al próximo gabinete federal.

Es curioso, quienes lo aplaudían por sus enérgicos señalamientos hoy se inconforman, y aún mas, quienes ni se imaginaban que algún día serían convencidos lopezobradoristas, que incluso formaban parte de los opositores a AMLO, hoy se indignan con el nombramiento.

Cierto, nosotros somos de los que creemos que Manuel Bartlett es de la generación de los dinosaurios del PRI. Pero no todos lo atacan, hay quienes le reconocen su lealtad al pensamiento nacionalista, su congruencia hacia el rechazo del neoliberalismo ultrajante y sus coincidencias con López Obrador las cuales mantuvo a viento y marea. Nadie mete las manos al fuego por alguien, por Bartlett tampoco, quizá López Obrador se equivoque, quizá acierte, eso está por verse, anticipar desastres, curarse en salud o quedarse solo en los oscuros sin ver los claros, unas veces por ignorancia, muchas por mala intención y otras más por estar “jeringoneando”, nos parece que no se vale. O no.

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