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Prensa Fifí

La victoria contundente de MORENA en los pasados comicios del mes de julio y la consiguiente conformación de la Cámara de Senadores y Diputados, así como de los Congresos locales con abrumadora mayoría del nuevo partido en el poder, hacen suponer que podrán modificar, o en su caso aprobar toda legislación promovida por el Ejecutivo. Será tal el control que puede llegar a tener que hay inquietud de algunos analistas que de igual forma se pretenda tener bajo control la libertad de expresión en nuestro país.

Ciertamente, el Estado mexicano ha tenido bajo cierto control a los medios de comunicación y en algunas épocas con abiertos atentados a la libre expresión, no deja de resultar contradictorio que aquellos que enarbolaban la bandera por hacer respetar estas garantías, hoy dan muestras o al menos mandan algunas señales preocupantes que van en otra dirección.

Durante la campaña presidencial, el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador empezó a segregar y señalar a cierto sector de la prensa, contraria o crítica de sus planteamientos o de su visión de país adjetivándola, de manera despectiva como, “prensa fifí”. Dentro de la misma englobaba a aquella prensa con una línea editorial de corte conservador.

Hace unos días cuando inició su gira “del agradecimiento” en Tepic, Nayarit declaró, al calor de un mitin, que México estaba en bancarrota. Días después y luego de que diferentes personajes del ámbito económico le enmendaran la plana, López Obrador disparó: “La prensa fifí saca de contexto las cosas, sacando las podridas, ésa es su postura, porque desde hace mucho tiempo, desde el inicio de México como país independiente han existido dos agrupaciones: liberales y conservadores, siempre, desde hace más de 200 años”.

Un par de semanas después de conocerse los resultados electorales, el presidente electo, como para fijar una postura entre las dos “agrupaciones” que describe visitó las instalaciones del periódico La Jornada, con una línea editorial más afín a su ideología. Unos días después, en una entrevista, mencionó que trataría de que se diera el regreso de los periodistas José Gutiérrez Vivó y Carmen Aristegui a la radio, lo cual no estaría nada mal ya que tendríamos los radioescuchas la posibilidad de escuchar a líderes de opinión que ejercen con autoridad el oficio. Sin embargo, el tratar de imponerlos a alguna empresa de comunicación con tal de que regresen sería de igual forma un acto de imposición ajeno totalmente a la libre expresión.

De manera más reciente desdeñó una gran pieza de periodismo de investigación del portal Animal Político quienes dieron a conocer un muy bien documentado reportaje sobre empresas fantasmas y desvío de recursos, la denominada Estafa Maestra. De esa pieza dijo que en el caso de una de las principales señaladas, Rosario Robles, era solo un “chivo expiatorio”.

La llamada Cuarta Transformación debe de contemplar un apartado que tenga el principal objetivo de velar por una auténtica libertad de expresión y de confrontación de ideas en un plano de respeto. Señalar a un sector del periodismo como “prensa fifí”, continuar pagando a ejércitos de “bots” o peje chairos para que tundan a todo aquel que ejerce la crítica en algún medio de comunicación, así como referirse a las reporteras que cubren la fuente de presidencia como “coranzoncitos” no abona en lo absoluto a este deseo.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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