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El PRI a seis años de distancia


En la víspera de las elecciones federales de 2012, todo apuntaba a que Adán Soria Ramírez alcanzara la postulación del PRI al Senado de la República. Al igual que hoy José Ramón Enríquez aplica el manual “Llegar a la gubernatura en tres elecciones y no morir en el intento”, escrito por Ismael Hernández Deras, en ese entonces, Adán pretendía dejar la presidencia municipal de Durango con miras a apuntalarse desde la Cámara Alta.
En esos ayeres, ya era manifiesta la obsesión de Jorge Herrera Caldera por impulsar a Esteban Villegas Villarreal; se marcó un distanciamiento y roce entre el gobernador y el alcalde, se decía que Soria Ramírez había violado los códigos no escritos de sumisión al mandatario estatal, llegando a tal grado de que se tuvo que “sacrificar” Ismael como tercero en discordia, y Jorge se tuvo que conformar con el membrete de coordinador de la campaña de Peña Nieto en Durango para su delfín.
Desde esa elección comenzó el acabose del PRI de Durango, la supuesta equidad de género dejó fuera a Meño Herrera; aunque en radiopasillo se manejó que Esteban no deseaba ser superado por aquél y provocó una conspiración en su contra.
Igualmente, Benítez, reclamó seriamente a Ismael el que se haya agenciado la candidatura pues consideraba que ese espacio era para alguien más del grupo que pretendiera impulsar y consolidar; por su parte Óscar García Barrón tuvo que conformarse con ser el suplente de Hernández Deras.
Hoy a seis años de distancia, los personajes anteriormente citados se vuelven a encontrar como si se tratase de la canción de Don Salvador Novo y que magistralmente interpreta don Álvaro Sanjuán, “nos volvimos a encontrar, después de tanto”, reza un estribillo de la melodía; pero los escenarios son totalmente distintos para todos, veamos:
Ismael se encuentra en la cúpula del grupo cercano al Presidente de la República y sin lugar a dudas, inclinará la balanza para quien él considere necesario a sus intereses, que es en donde pudiera resultar beneficiado Adán pues claro está que se sitúa en el afecto del senador y líder campesino. Claro quedó que el cercano a Osorio Chong es Ismael.
Benítez es presidente estatal del PRI, carece de jefe inmediato superior, por lo que no es remota la posibilidad de que se inscriba él mismo en el primer lugar de cualquiera de las listas de representación proporcional o maniobre para encabezar la fórmula de su partido al Senado; en vano no ha recorrido todo el estado con el pretexto de renovar los comités municipales.
Meño Herrera quiere competir por un distrito electoral federal, tiene mayor peso y presencia que Martín Vivanco, quien ya le bajó a su campaña de posicionamiento; además le tienen que reparar el agravio de haber sido víctima del canibalismo de sus contemporáneos, encabezados por Otniel García.
Finalmente Esteban Villegas piensa que los votos que obtuvo son de él, cuando en realidad fueron los votos de la estructura del tricolor; debe entender que su tiempo ya pasó, le dieron todo en bandeja de plata y lo desaprovechó porque la soberbia le nubló el entendimiento por no saber administrar emocionalmente el poder absoluto que le confirió Jorge Herrera Caldera.
Como podemos apreciar, cambian mucho los escenarios, los tiempos y las circunstancias, el PRI no la tiene fácil porque ya no son (formalmente) gobierno en la entidad y la figura del Presidente de la República está más devaluada que el peso frente al dólar.