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PRI: cerca, muy cerca de ganar una vez más, la gubernatura

A siete días de que miles de ciudadanos, más de 500 mil en todo el estado, se presenten a las urnas para elegir a 39 alcaldes, 15 diputados de mayoría y un gobernador, las movilizaciones del pasado sábado, del PRI, y de ayer domingo del PAN, dejan claro que si bien estamos ante una elección cerrada, según la percepción generalizada en la capital, al PRI todavía le alcanzará para retener cinco espacios de poder estratégicos: Gómez Palacio, Lerdo, la capital de Durango; la mayoría del poder legislativo y la gubernatura del estado.

Claro, siempre y cuando se conjuguen los siguientes componentes:
1.- Que el PRI logre mantener para el próximo domingo la movilización de su estructura que mostró en los cierres de campaña.
2.- Que haya logrado superar la variable de simulación que lo dejó casi frío hace seis años, cuando, además de invertir en la movilización de sus estructuras, al no tenerlas controladas, un importante porcentaje, a la hora de votar lo hizo por José Aispuro Torres.
Desde el comienzo de las campañas, el pasado 3 de abril, sostuvimos que esta lucha electoral finalmente se convertiría en una corta guerra de estructuras.
Hace seis años eso fue lo que presenciamos. Una férrea lucha de estructuras, en donde el mayor presupuesto lo puso el PRI, tanto para José Aispuro Torres, como para Jorge Herrera Caldera. Y hace seis años el Güero se sirvió con la cuchara grande de los seccionales del tricolor, poniendo contra la pared a Herrera Caldera, quien de no haber hecho su guardadito con las redes ciudadanas, se habría quedado como Penélope.
Para esta lucha 2016, asegura el cuarto de guerra de Esteban, ha sido diferente. A través de auditorías permanentes, han logrado detectar el trabajo de Aispuro y con tiempo han logrado blindarse. Ahora no habrá de piña, garantizan.
El objetivo es ganar por seis puntos, para brincar con éxito todas las impugnaciones que la parte jurídica del Güero ha preparado, para echar abajo el escaso margen de ventaja, con que termine el Revolucionario Institucional.
3.- Ya no cometer errores en lo que queda de estos siete días que quedan previos de la elección, en ninguno de los 12 municipios considerados como estratégicos y de donde habrán de salir el 97 por ciento de los sufragios.
4.- Que permanezca la atomización del llamado voto duro y nuevos electores.
Este cuarto componente es externo al Revolucionario Institucional pero se encuentra estrechamente relacionado con su objetivo que persigue para este 5 de junio.
El hecho que para este proceso electoral se hayan inscrito seis aspirantes a la gubernatura e igual número de aspirantes a la presidencia municipal capitalina, indudablemente que le otorga muchas más posibilidades al PRI de ganar que al resto de los contendientes.
• Un escenario bien diferente y preocupante, habría sido, si se hubiera concretado la polarización de la lucha por la gubernatura, entre PRI y PAN. Indudablemente que este escenario no habría resultado a favor del partido en el poder. De ahí la importancia de la participación del Partido del Trabajo, para evitar que parte de la izquierda duranguense se trasladara hacia el PRD-PAN. La experiencia demuestra que, difícilmente los petistas votan por algún candidato blanquiazul pues es una ciudadanía ideológicamente controlada, pero si lo podrían haber hecho por Aispruo, como candidato del PRD. Gonzalo logró realizar un trabajo de contención, indudablemente.
•La aparición de candidaturas como las de Morena, representada por Guillermo Favela Quiñones, también representa un beneficio para el tricolor ya que contiene a otra parte de la militancia de izquierda y de una ciudadanía antisistémica.
• La labor de Nancy Vázquez, de jalar a los panistas inconformes con la llegada de Aispuro al partido y su equipo de priistas, es otra vía de retención de votos ciudadanos, pocos o muchos, que al final pesarán a favor de la balanza tricolor.
• Lo miso sucederá con otra parte de la ciudadanía inconforme que ha sido cautivada por Alejandro Campa, desde una posición independiente. Estos pocos o mucho votos, que podrían haberse ido con Aispuro y no lo harán, también pesarán en contra de la alianza PAN-PRD.
5.- Finalmente el nivel de participación.
Este último componente, también de carácter externo al PRI, es clave. Que el porcentaje de votación se registre entre los rangos del 48 y 52 por ciento, será determinante para las aspiraciones del Revolucionario Institucional. Si esta participación brinca del 52 por ciento, habrá serios problemas, aungustiantes problemas, diría yo, para que se retuviera la gubernatura.
Por lo pronto, el músculo mostrado ayer en la Laguna y el sábado en la ciudad capital, por la industria tricolor (en relación a lo que observamos de Aispuro y el PAN en estas mismas plazas), permite presumir desde ahora, que este instituto político está cerca de volver a ganar otra elección estatal.

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