PRI estatal: éxitos tácticos y mala estrategia…


En 1985 viví intensamente la catástrofe sísmica donde murieron más de 10 mil personas, según los anales y que causo el derrumbe de miles de viviendas y edificios emblemáticos. Este escribidor, fungía como responsable de la Unidad de Protección Civil de la Secretaría del Trabajo, dependencia, que perdió por derrumbe, varios edificios importantes en la zona centro de la CDMX, perdiendo la vida varios compañeros, los pensamientos se me agolpaban en la mente al ver y recordar escenas de la televisión, la consternación y el impulso por apoyar de la forma que sea, me llevó a actuar, pero también, hacer un llamado al INE y a los partidos políticos para cedan los recursos para ser destinados a las campañas de 2018 y se apliquen a la reconstrucción de las entidades afectadas por los terremotos, ciclones y tormentas. Ya sabemos quiénes son, no nos van a contar nada nuevo de ellos, hay una cultura democrática que no la pueden hacer a un lado. ¡En esta tragedia ningún partido ha aportado nada, nada!
Sun Tzu dice en su tratado la “Estrategia de la Guerra” que la estrategia sin táctica es el camino más largo hacia la victoria. Las tácticas sin estrategia son el ruido antes de la guerra. Nos explicaremos, el líder estatal del tricolor ha logrado mediante sus procedimientos y métodos conformar su equipo que no es incluyente, excluyendo a reconocidos cuadros priistas, los comentócratas locales y observadores, señalan que esta estructura en nada beneficia al partido y favorece a un grupo, dicen en el café: se dice el pecado no el pecador, algunos, van más allá: “achis, le alcanzará con eso”. Hasta aquí lo táctico.
Otros, aluden a la poca destreza -estrategia-, lo ha realizado hasta hoy carece de maestría y que no conoce el teje y maneje, que no hila fino y en política es una virtud; en este espacio se le señaló: “no es lo mismo ser borracho que cantinero”, con equipo parchado debe tirar, bueno y ahora la pregunta que no tiene respuesta: ¿Con qué ojos divino tuerto? De dónde saldrá el dinero para echar andar la pesada maquinaria, ya no se diga para operarla, sino para cubrir la pesada nómina, todos quieren trompear la batea y nadie quiere ir a hacer horas nalga para hacer méritos, que suponen ellos ya los tienen por eso los llaman.
¿El grupo referido, estará dispuesto a sacar la propia chequera, para complacer a tanto perfumado y caprichoso como los llamó Pedro Ávila?
Los comités municipales no fueron reestructurados o renovados y prácticamente deberá enfrentar el proceso electoral de 2018 con la misma estructura que perdió, “haiga como haiga sido”, perdió.
El líder priista emula a estos políticos unos: los que son buenos para establecer grandes líneas estratégicas que no siempre o no imaginan los movimientos tácticos necesarios para llevar esa estrategia a la victoria. Otros, la mayoría, son muy buenos operadores tácticos, saben hacer movimientos de corto plazo que pueden ser impactantes en la opinión pública, pero no tienen un verdadero horizonte estratégico, paradójicamente, esa pasión táctica suele aniquilar sus proyectos estratégicos. Precisamente este es el caso.
Ahora que ya visitó los municipios y conformó el grueso de su equipo de trabajo, el líder del tricolor puede vanagloriarse que cuenta con la estructura priista en la entidad y sí a secas, no es toda para comenzar, tampoco puede asegurar su voto.
El error fue buscar la dirigencia partidaria y quiera o no decirlo, busca una candidatura. No haber abierto espacios a todos los priistas e incluso a quienes se le oponían, las amenazas e intentos de expulsión, no abonan a su causa. Buscar en compañeros de partido a los culpables de la derrota de 2016 es una campaña caza-brujas, no busca quién la causó, busca quién se la pague.
Pero si no tiene la destreza y la habilidad para tener acuerdos con sus compañeros de partido aún contrincantes, ¿Cómo lo podrá hacer con los externos?
Una reflexión: no puede quedarse con todo el poder porque, quien lo hace se queda también solo.
El líder del PRI ha realizado un importante movimiento táctico, pero sin restaurar las heridas e insistiendo en la polarización interna puede haber generado un error estratégico. El tiempo no perdona, es justo, tajante y no se regresa.
Algo similar sucedió con lo del Fiscal Anticorrupción. El líder y su bancada en el Congreso ya lo habían respaldado. En lugar de decir “que a él no fue consultado por el Gobernador” podría haber aceptado que fue un error. No necesitaba romper con nadie ni con sus compañeros legisladores de las otras bancadas partidistas.

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