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PRI: primero, por el voto duro


El Partido Revolucionario en el país, vive momentos difíciles, por no decir de angustia. El proceso electoral que enfrenta lo ha puesto de cara a la cruda realidad; la sociedad está cansada, harta, por decir lo menos, de la corrupción y la impunidad.
En este contexto es en el que el PRI hoy, se está moviendo. De ahí la urgencia, no sólo en Durango, sino en todo el país, de trabajar dos momentos complementarios de cara a las elecciones presidenciales del primer domingo de julio.
1.- Sólo liderazgos probados pueden cobijar y evitar que José Antonio Meade baje de la banda del 17% al 20% de las preferencias ciudadanas, en la etapa de precampaña.
La semana pasada, cuando el candidato presidencial visitó Durango, sostuvo el encuentro tradicional con directores de los medios de comunicación con el propósito del clásico acercamiento del candidato con los administradores de la información en la entidad.
En la fase de preguntas y respuestas, y en su peculiar estilo, Jorge Blanco Carvajal se le fue directo al cuello del candidato presidencial. Quisiera saber, le dijo Jorge a José Antonio Meade, qué piensa hacer para salir de ese tercer lugar en que lo tienen ubicado casi todas las encuestas…Palabras más o menos.
El exsecretario de Hacienda, observó con paciencia al director de Contacto Hoy, luego anotó en su hoja, la pregunta del periodista.
Ya en el espacio de respuestas, el precandidato presidencial contestó la puntiaguda pregunta.
Mire, amigo Jorge, el que hoy las encuestas me ubiquen en tercer lugar (con porcentajes que fluctúan entre el 18 y 20 por ciento), me indica que vamos en la dirección correcta. Hay que tomar en cuenta que un servidor lleva 44 días en campaña, contra 18 años de uno de los candidatos y dos años del otro aspirante. Yo apenas llevó mes y medio y en ese tiempo he logrado ubicarme con ese porcentaje, que considero está entre lo presupuestado. Recuerde que estamos en una etapa de precampaña que tiene como objetivo el encuentro con la militancia del Partido. En esa etapa nos encontramos.
La respuesta fue en un tono muy tranquilo y sereno, hecho que no dejó de desconcertar a parte de quienes estábamos ahí reunidos.
Pero José Antonio Meade dijo la verdad. El aspirante priista tiene como reto en la precampaña, conquistar, primero, a la militancia tricolor y de ahí que esté en permanente gira por las entidades federativas, esforzándose por conquistar a un priismo que sabe que Meade no es militante y que hasta hace algunos meses, emparentaba más con el blanquiazul.
Y es esta actividad, precisamente, de contacto con el priismo de calle, la que lo mantiene flotando entre el 18 y 20 por ciento. Cierto, no baja, pero tampoco sube, porque en estos momentos lo que lo sostiene es la marca del PRI que se encuentra en esos niveles de aceptación.
De ahí la necesidad que los liderazgos más fuertes sean los candidatos al Senado y a las diputaciones federales; porque la prioridad para la clase política que encabeza Enrique Peña Nieto es su amigo, Antonio Meade.
Por ello, Adán Soria en el Distrito I. Como ya lo señalamos, es un político con bastante experiencia en contiendas electorales. Está bien posicionado en el municipio de la capital, el cual representa 40 por ciento del Distrito I. Indudablemente que Soria Ramírez se volcará no sólo para retener a la base priista, también irá por los jóvenes, los que por primera vez votarán. Tiene facilidad para ello. Además no se puede dar el lujo de volver a fracasar como sucedió en 2006.
Por ello, Leticia Herrera Ale vuelve a ser condescendiente con la dirigencia nacional y deja temporalmente su espacio en la presidencia municipal para echarse a cuestas otra campaña. Claro que la va a ganar, claro que la mandan a retener el voto duro del municipio de Gómez Palacio. Claro, que a su debido tiempo (en 2022) Leticia se las va a cobrar. Ojalá y ahora sí le respondan.
Por ello, Esteban Villegas Villarreal aceptó irse al Distrito III. Porque en este distrito se localizan cuando menos ocho o nueve alcaldías priistas cuyos alcaldes él palomeó en 2016 y que gracias a Esteban lograron ser alcaldes. Ellos conjuntamente con el de San Juan del Río, primero deberán garantizar el voto de la base priistas, luego irán por lo demás.
Por ello, y aunque a muchos nos pareció de risa, Pedro Ávila Nevárez al Distrito IV. Don Pedro, tiene ascendencia con la militancia de las colonias populares de este distrito. Cierto, no es bien visto y mucho menos aceptado en los fraccionamientos de la clase media alta y alta, pero eso, lo tiene sin cuidado. Pedrito va a retener a esa militancia que en 2016, le dio la espalda al tricolor para apoyar a José Aispuro Torres.
Ya en la siguiente etapa, en la elección de candidatos a diputados locales, ese instituto política comenzará a desdoblar la segunda fase. La de la conquista hacia fuera; hacia los votos de los indecisos y de quienes por primera vez estarán frente a las boletas electorales el primero de julio.
Pero esa, esa será otra historia.