MINUTO X MINUTO

PRI, sigo siendo aquel…


Felicidades a Victoria de Durango por sus 22 años de vida creativa y productiva, desde este espacio hacemos un reconocimiento a Jorge C. Mojica Vargas, Director General y todo el personal que en este medio labora: Reporteros, Columnistas, Fotógrafos, Diseñadores, Administrativos, de Circulación, de Imprenta y al resto de personal a quienes efusivamente saludamos y felicitamos cordialmente, enhorabuena.
Los priistas en Durango, no encuentran su lugar, ni acaban de ponerse de acuerdo con el Delegado enviado por su líder nacional Enrique Ochoa Reza, para designar al responsable del PRI en nuestra entidad.
Muchas escaramuzas, declaraciones van y vienen, gradualmente disminuyen y tienden a desaparecer, esto se atribuye a que no hay recursos para poner a trabajar una costosa maquinaria electoral que funciona a base de recursos, de otra manera, desaparece del escenario político, sus instalaciones están semiabandonadas, recordemos que sin recursos, la presencia del PRI, es casi nula, causando que poco a poco algunos militantes abandonen sus filas para unirse a Morena de López Obrador.
Hay que señalar, que sólo su valiosa militante Leticia Herrera Ale, se ha pronunciado por la designación del nuevo Presidente del PRI en la entidad, señalando su necesidad e importancia, además, aunque aquí no habrá elecciones, es necesaria, para ella, tener presencia a nivel local para ir reconciliándose con sus militantes, antes de que otros más decidan abandonar las filas del tricolor a causa de nula presencia priista.
Parecía que todos estaba preparado para emitir la Convocatoria local para elegir al nuevo líder priista, sin embargo, es posible que el Consejo Político sea totalmente renovado ya que el actual obedece a intereses de los dos últimos gobernadores, que perdieron el poder, lo que los tricolores no se los perdonan.
Habrá que esperar los tiempos del PRI nacional para solucionar el vacío que se da en el partido, como se observa, no son los mismos tiempos de los priistas locales.
En días pasados, el PRI cumplió 88 años de existencia a los que llegó como todos los que alcanzan esa edad: viejo, traqueteado, cansado, desvencijado… y sin muchas esperanzas de una larga vida política.
Lo que no fue impedimento para seguir con la tradición del festejo. Más aún, los dirigentes del “nuevo PRI” del siglo XXI lo presentaron como un partido vigoroso, capaz de vencer todas las adversidades que están viviendo y las que vivirán en un futuro no muy lejano, digamos que no más allá de 15 meses, cuando tengan lugar las elecciones de 2018.
Eso sí, se atrevieron a pronosticar carro completo en este 2017.
Podrán decir lo que quieran: que si es el partido histórico de nuestro país, el más ganador, el que ha hecho las grandes aportaciones para el bien de México, el que le dio a la nación estabilidad constitucional sin interrupción alguna, el que ha dotado a México de una amplia infraestructura de educación pública, de seguridad social, de comunicaciones; el impulsor del libre comercio, de las reformas estructurales… y tantas cosas bonitas.
Se niegan a reconocer que gran parte de la sociedad los ve como aquéllos que procrearon y fomentaron la injusticia social, la violencia, la pobreza, la desigualdad y la corrupción, entre otros engendros.
Echan pestes de sus detractores y enemigos políticos. Que si “el PAN es blando y rancio”, que si el PRD “es un sol que ya no ilumina ni la esquina”, que si Morena cuenta con “el mesías de la mentira y la demagogia…”. Y en un intento por demostrarle que el PRI es diferente, Enrique Ochoa evoca a Luis Donaldo Colosio, a quien recordó como el salvador de la patria, el que “evitó que México cayera en el círculo vicioso de tantos países hermanos de Latinoamérica, que perdieron décadas entre la anarquía y la dictadura”.
Olvidó rescatar el discurso de Colosio de marzo de 1994, ya como candidato a la Presidencia de la República:
“Como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades, que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones ni a la altura del compromiso que esperaban de nosotros. Tenemos que asumir esa autocrítica y romper con las prácticas que nos hicieron una organización rígida. Tenemos que superar las actitudes que debilitan nuestra capacidad de cambio”.
Éntrenle, a la innovación y al cambio que exigía su desaparecido correligionario, basta de demagogias. ¡Promuevan el cambio auténtico, el de verdad!, que exigen algunos priistas. ¡Ya es tarde!, responden sus “enterradores”.

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