MINUTO X MINUTO

El PRI sin condiciones para romper sus propios paradigmas


Este sábado doce de agosto se habrá de celebrar la 22 Asamblea Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En los círculos políticos sin duda hay expectación e interés por saber qué acuerdos tomarán los priistas de cara a la elección del 2018.
Se esperan diez mil asambleístas de todo el país, pero quienes decidirán serán menos, mucho menos; son los líderes de los grupos los que negocien, se confronten, concilien, y lleguen a acuerdos. Los miles de priistas restantes solo aprobarán lo que previamente se haya cocinado, así ha  sido siempre y no vemos que  vayan a cambiar las formas y métodos por décadas aplicados.
El PRI no está aún preparado ni ideológica, ni política, ni estructural, ni culturalmente para cambiar sus propios paradigmas; por mucho que hablen y digan los grupos al interior, todo será igual, cuando menos es nuestra percepción.
Independientemente del nivel de aceptación social (el más bajo que un presidente haya tenido en el México contemporáneo) consideramos que será el presidente Peña Nieto quien defina las candidaturas, las voces que se levantan contra el “dedazo” se irán apagando conforme se hagan las negociaciones, es más, para negociar hay que gritar, y los gritones se van callando poco a poco conforme van negociando.
Las mesas elaboradoras de  las propuestas que se someterán a votación ya están acordando modificación de estatutos para abrir candidaturas a quienes no tengan ni militancia ni antigüedad, lo cual  interpretamos como un cambio estatutario para abrir la puerta a los candidatos del presidente.
También se perfilan para terminar con las candidaturas que brincan de plurinominal en plurinominal, esta aberración que solo ha favorecido a los cacicazgos pudiera ser posibilidad para que otros militantes priistas con méritos pudieran ser candidatos plurinominales, aunque los cacicazgos se seguirán imponiendo con o sin plurinominales, eso creemos.
Cuando alguien ha hecho declaraciones fuertes en contra del dirigente nacional del PRI Enrique Ochoa, esto fue motivo de escándalo en las mentes priistas tradicionalistas y conservadoras, esas mentalidades incapaces de aceptar el cambio en los tiempos, el cambio en las formas, el cambio en actitudes y conductas y, sin duda, vendrán cambios en contenidos por necesidad dialéctica.
Nos parece que las voces críticas al interior del partido se deben expresar y respetar sea cual sea su punto de vista. El PRI debe dejar miedos y sacudirse la famosa disciplina que se confunde con sumisión y aceptación de órdenes a ultranza, lo cual lo ha llevado al desgaste y muchas veces al absurdo político, aún más, a empoderar cacicazgos
Otro político priista, Monárrez Rincón, habla de su posible retiro a la sociedad civil porque no está de acuerdo como se está manejando el PRI en el estado, fue criticado por unos y aplaudido por otros, pero está en su derecho como ciudadano de hacer lo que se le pegue la gana.  Si no está de acuerdo, puede retirarse, lo malo es no estar de acuerdo y seguir ahí a la espera de lo que caiga, callado y aceptando lo que le incomoda sin siquiera decirlo.
El PRI está perdiendo elecciones y también militantes, pero quien piense que  está muerto, se equivoca, le quedan muchas jugadas: legales o ilegales, derechas o chuecas, sucias o limpias; no hay que olvidar el diseño de campaña usado en las elecciones en los estados de México y Coahuila,   en donde el voto ciudadano fue avasallado por las triquiñuelas de Estado. Lo cierto es que en las elecciones del 2018 el PRI puede ganar haiga sido como haiga sido. Serán los ciudadanos los únicos que decidirán  si siguen comiendo pan con lo mismo, o cambian de sabores políticos. O no.