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“¿Qué esperamos del debate electoral?”

• Saludo con afecto a mis fieles televidentes de “España TV”, y lectores de “Victoria de Durango”.

Estamos a unas horas, de atestiguar el primero de los tres debates propuestos por el Instituto Nacional Electoral (INE), para los candidatos presidenciales. Y por ello, me permito compartir una síntesis cronológica de lo que hasta hoy han sido los Debates Electorales en nuestro país. Empezaré diciendo que la palabra DEBATE, de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española es “CONTROVERSIA”. De tal manera que Debate no es pleito, es un análisis, o bien, una discusión civilizada entre seres pensantes. Un Debate constituye una valiosa oportunidad para nosotros los electores, de observar a los Candidatos sin el mitin, o la protección de los discursos preparados. Un Debate, puede magnificar algunas cualidades de los Contendientes, pero también exhibir sus debilidades. Los Debates son útiles en los Procesos Electorales, siempre y cuando, tengan un formato flexible, atractivo y capaz de generar discusión, son connaturales a la política y a un Proceso Electoral con reglas claras y equitativas.
Los Debates, deben ser la esencia de la política, de un proceso equitativo, sin embargo, la Historia de los Debates en México, no nos conduce a un entorno político atractivo, en donde se genere la amplia discusión, en donde se observe a los Candidatos en forma natural, sin la parafernalia partidista y sin el discurso acartonado; por lo tanto, carece de interés para los electores, ya que se cuenta con un formato limitado, que impide el contraste con las ideas, y eso sí, convertidos en foros para la descalificación. El Periodista Ramón Durón Ramírez (QEPD) escribió al respecto: “los Candidatos aparecen sin gracia, nerviosos, y con la sonrisa congelada. Y por ello, los Debates son encuentros sin sustancia, con propuestas pobres, y con poca aportación social”. El Primer Debate televisado, estuvo frente a las Cámaras el 12 de mayo de 1994, cuando se encontraron Ernesto Zedillo (PRI), Diego Fernández de Cevallos (PAN) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD), y por primera vez se discutieron en Cadena Nacional los grandes temas que aquejan a nuestro País, y poniéndose de manifiesto la falta de profundidad y de propuestas, pero destacó el papel de los medios de comunicación en las Campañas Políticas.
El Segundo Debate se realizó en abril de 2000, en el que participaron los seis Candidatos Presidenciales: Francisco Labastida, Vicente Fox, Manuel Camacho Solís, Gilberto Rincón Gallardo, Porfirio Muñoz Ledo, y Cuauhtémoc Cárdenas. Diluyéndose el Debate entre recriminaciones, exhortos y generalidades, no suscitando mayor interés, así que en conclusión: el Gran ausente fue el verdadero Debate. Luego vendría el Tercer Debate, en mayo de 2000, en el que sólo participaron: Vicente Fox, Francisco Labastida, y Cuauhtémoc Cárdenas, sin gran repercusión en el electorado, por la protección de discursos preparados y carentes de vivacidad. ¡Podríamos decir, un Debate sin pena ni gloria! Luego en 2006, participaron Patricia Mercado, Roberto Campa, Roberto Madrazo, y Felipe Calderón. Y con excepción de la única Dama debatiente, los demás no entendieron que debatir es confrontar propuestas, ideas, principios, plataformas y personalidades.
En resumidas cuentas, el Debate del 25 de abril de 2006 tuvo a cuatro, de los cinco Candidatos Presidenciales, hubo dos grandes perdedores: el Pueblo de México (quien escuchó mucho ruido y tuvo pocas nueces) viendo más descalificaciones, enlodamiento de las Campañas, y ataques personales, que confrontación de propuestas e ideas; y Andrés Manuel López Obrador, que eludió participar en el Debate, perdió puntos en la preferencia electoral, fue el gran perdedor por default, con su negativa dejó claro que es un político intolerante, que no es capaz de articular razonamientos consistentes, que confunde los datos y las cifras, que es mal expositor y por eso rehuyó la confrontación de las ideas, que si bien gozaba de una amplía simpatía popular, no defendió sus propuestas en el Debate. Aquí, destacó la inteligencia y ecuanimidad de Patricia Mercado, los ataques de Roberto Campa, las propuestas de Calderón, y el nerviosismo de Roberto Madrazo. El 6 de junio de 2006, México vivió el Segundo Debate de esa elección, contando ahora sí, con la presencia de todos los contendientes.
Campa llegó con el cero por ciento de las preferencias electorales; Patricia Mercado con el 4 por ciento; Madrazo nunca pensó estar en éste tramo de la jornada electoral en tercer lugar; López Obrador (quien durante cuatro años, había llevado la delantera en las encuestas) se encontró empatado en Primer Lugar con Felipe Calderón, quien realizó una campaña de sumas, que lo llevó a remontar 17 puntos para ocupar el Primer Lugar. El Debate, se realizó en el World Trade Center, transmitido a nivel nacional a través de la Radio y la Televisión, y el Internet. Se dice que el Debate, fue ganado por escaso margen por Felipe Calderón, aunque en el Post Debate los números se igualaron con Andrés Manuel López Obrador. Los analistas e investigadores afirmaban que los electores que podían mover las encuestas, eran aquellos que aún no decidían su voto, dentro del margen de los indecisos, tendría un efecto fulminante, el hecho de que la oposición creó en las campañas publicitarias, a AMLO, como “un peligro para México”.
Dicen que: “en la Guerra y en el Amor todo se Vale”. Gracias y enhorabuena.

gustavonevarez28@hotmail.com

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