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¿Qué hizo Dafne?

Yuriria Sierra

“Yo no le hice nada a mi bebé, yo no le hice nada (…). En el cereso estoy con siquiatría, también sigo tomando tratamiento siquiátrico, porque no es algo fácil para mí, porque perdí a mi bebé y supiera o no supiera era mi hija, solamente no supe cómo actuar, solamente me shoquié (sic), tuve miedo, porque no sabía lo que pasaba”, rota en llanto, rota de ésa y muchas otras formas. Así, frente al juez que la condenó, Dafne intentó asimilar que los próximos 16 años de su vida (ya lleva dos) los pasará en la cárcel, alejada de su hija de cuatro años, quien aún no sabe que su madre está presa. Y Dafne, ¿qué delito cometió? ¿Qué fue lo que dicen que le hizo a aquélla, su otra hija que venía en camino? Dafne no fuma, no toma, no es vaga, dice su mamá. ¿Cómo entonces pudo matar a su hija?
El asunto es justo ése, que ella no la mató. Aunque las leyes queretanas optaron por concluir otra cosa. Lo que ocurrió, puede pasarnos a cualquiera. Sí, a cualquiera. Y no me refiero a este ejemplo en particular, pero sí al entendimiento subjetivo de las leyes. Dafne, de 29 años, fue condenada por el delito de homicidio calificado. Abortó al interior de un baño de la tienda departamental en la que trabajaba. Un aborto espontáneo cuando tenía ocho meses de embarazo. Eso fue lo qué pasó. Solo eso. La naturaleza hizo lo que tiene que hacer, cuando lo tiene que hacer, dejándonos sin el control. Dafne abortó o tuvo un parto prematuro. Como sea, su pequeña nació muerta y la ley de Querétaro lo entiende y lo castiga como un asesinato, porque protege la vida desde lo que entienden como “concepción”. Por eso Dafne fue acusada de matar a su hija. Dafne pasó del dolor de perderla, al dolor y al encierro por haberla perdido.
Sus familiares aseguran que nadie, ni ella, sabían que estaba embarazada. Pero la fiscalía afirma que Dafne tuvo siempre conciencia y que deseaba privar de la vida a su hija. La fiscalía dice que Dafne no les abrió la puerta a los paramédicos cuando llegaron en su auxilio. La fiscalía asegura que Dafne les ocultó el embarazo a sus padres para evitar un regaño, una llamada de atención. La fiscalía dice que todo lo planeó ella, a pesar de la evidencia científica de que su parto o aborto, como deseen llamarle, fue fortuito. Su defensa, por su parte, argumenta que la sentencia, esos 16 malditos años, son resultado de fallas en el debido proceso, el mismo cuento de siempre en nuestro sistema de impartir justicia, pues fue conducido con base en estereotipos por su condición de mujer.
El jueves se discutiría si se le otorgaba un amparo, pero el único acuerdo al que se llegó era que las autoridades necesitaban más tiempo para revisar el caso. Dafne sigue presa, esperando que las leyes sean en verdad herramientas para impartir justicia. Y es que si el amparo es negado, la única instancia que queda es la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El martes le pregunté a Édgar McPherson, padre de Dafne, si tenían contemplado recurrir a esa última esperanza para lograr la libertad de su hija. Me dijo que no, en ese momento no: “Estamos haciendo el trámite como se debe hacer, los procesos son largos, hemos perdido mucho tiempo. Por eso la asociación decidió sacar el caso a la opinión pública…”, me agregó. Pero las cosas han cambiado en las últimas 24 horas. Si no recurren a la Corte, y si Dafne no logra ese amparo, los próximos 16 años los pasará en prisión: pensando en su hija, en la que vive, pero también en aquella que no mató.

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