Radiografía del poder…


Sobre el Poder Legislativo, Judicial y Ejecutivo, en ese orden, efectuaremos un análisis sobre las causas de la parsimonia y poca efectividad del gobierno estatal, sustentado en estos tres pilares.
El Congreso estatal conforma el Poder Legislativo, desde su instalación, ha dado sólo muestras de un desempeño pobre, más chico que mediano, es decir, mediocre e irresoluto. Sus bancadas partidistas aparentan un parlamento plural y no es así, la del PRI se acompaña del Verde, Panal y Duranguense, que no obtuvo ningún representante, pero tiene mayoría.
Son dos los órganos importantes que guían los destinos del Congreso estatal en materia legislativa: Presidente de la Gran Comisión y la Presidencia de la Mesa Directiva, presiden los diputados la primera, Ricardo Pacheco y la segunda Jorge Salum del Palacio, luego están las diversas comisiones legislativas que se dedican a estudiar, analizar y dictaminar las distintas iniciativas de Ley que cada una de las bancadas de partido presentan sobre diversos tópicos, cuyos respectivos dictámenes son sometidos posteriormente para su aprobación, modificación o rechazo del Pleno del Congreso.
Los dos personajes mencionados permanecerán en sus cargos lo que resta de la presente Legislatura, ya que no obstante que fue aprobada por mayoría desaparecer la Gran Comisión, pero, será hasta el 2018 su efectividad.
Subrayamos que en la conformación del actual Congreso estatal, el gobernador José R. Aispuro Torres, no cuenta con mayoría en el Congreso, algo similar le sucedió en el 2000 a Vicente Fox con un Congreso de la Unión dividido sin mayoría, lo que le dificultó gobernar.
Recordemos que priistas y opositores al PAN decían: “no sabemos que nos vaya a proponer, pero no pasará”, esto, sin siquiera conocer el contenido de las iniciativas del entonces presidente. Sin el descaro de los legisladores de aquellos tiempos, los legisladores que hoy acompañan a Aispuro Torres, principalmente los priistas, los verdes y panelistas, actúan de forma similar, sobre todo, porque sienten que el peso de la derrota tricolor la deben vender cara, oponiéndose a algunas de las iniciativas del Ejecutivo estatal, es venganza lo hacen sin convicción, irresponsablemente, pues sus decisiones en realidad traicionan a la sociedad.
Tampoco han aportado ideas que verdaderamente favorezcan y fortalezcan el entramado jurídico-administrativo-fiscal-de fiscalización del estado que a la postre beneficien a la sociedad duranguense, por otra parte, las iniciativas de sus opositores por una u otra razón, no les han dado la debida importancia y se han quedado en la congeladora.
De esta manera, el Congreso estatal sufre una parálisis si no total si parcial, todo a causa de un partido que después de más de 80 años perdió el poder y que en su último trayecto, en su voracidad por obtener más poder político y económico, tuvo la osadía de corromper a la oposición, corrupción, a la que muchos se doblegaron, surgiendo de esa masa informe, sin principios, ni ideología, finalmente fueron traicionados, el último gobernador tricolor, surgido del PAN, tuvo que entregar las riendas de la Entidad a Rosas Aispuro.
Lo que no quieren ver los priistas y sus incondicionales acompañantes, es el tiradero que por todas partes dejaron los últimos dos gobernantes priistas: arcas del erario saqueadas; obras: de pésima calidad, inconclusas, pagadas y no realizadas; adquisiciones: de maquinaria pesada, agrícola de mala calidad; insumos para el campo y para la salud caducos; ocultamiento y pérdida de documentación incriminatoria; aplicación indebida de los recursos de los programas sociales; corrupción generalizada; venta de plazas; aviadores en todas las dependencias y tantas otras tropelías.
El caso más palpable es el de la Entidad de Auditoría Superior, a la que no se atreven a tocar los priistas, ya que es un arma política que en el futuro utilizarían al someterse la aprobación las cuentas públicas.
Otra muestra, la pantomima sobre el juicio político a Apolonio Betancourt, una burla, ya que finalmente no lo afectaron en nada. Estos son nuestros diputados revolucionarios o robolucionarios, usted decida.
Los diputados que arribaron al Congreso a través de la coalición PAN-PRD que llevó a la gubernatura a Aispuro Torres, poco han podido hacer y la propia inacción e inmovilidad los ha colocado a ola conformista y frugal en la que se pasean los priistas y sus aliados, vaya, los traen mareados y no acaban por hilvanar una buena estrategia que les permita mayor presencia y lograr consensos que permitan impulsar sus iniciativas por el bien de Durango.
Es de primordial importancia formar cuadros y hacer política a nivel seccional en toda la entidad para contar con mayoría en la próxima legislatura para impulsar las reformas que promuevan el desarrollo.
Tal situación, incide directa en la gobernabilidad y desempeño del gobierno en su conjunto, insistimos, son tres los poderes que lo conforman.

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