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Renuncias y libertad de expresión

La renuncia, hace unos días, del Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social, Germán Martínez, sirvió para alertar y poner en el foco mediático la situación de gravedad que existe en todo el sector salud, originada por las medidas neoliberales de la Secretaría de Hacienda que sigue haciendo recortes presupuestales de gasto corriente con machete.

El fin de semana pasado tocó el turno, para presentar su renuncia, a quien fuera la Secretaria de Medio Ambiente y  Recursos Naturales, Josefa González Blanco, al retrasar el vuelo AM 198 de Aeroméxico, hasta por 38 minutos, para que ella pudiera abordarlo. Esto ocasionó la comprensible molestia de algunos de los tripulantes de ese vuelo, quienes a través de las redes denunciaron esta situación. Uno de los pasajeros posteó que cuando el avión estaba por despegar el capitán les informó que “por orden presidencial” tenía que regresar a plataforma y esperar a una persona, que resultó ser la hoy ex funcionaria.

La situación escaló rápidamente en las redes sociales y tras consultarlo con el presidente López Obrador, Josefa González decidió presentar su renuncia. “Nadie debe tener privilegios. El beneficio de uno, así sea para cumplir sus funciones, no puede estar por encima de la mayoría”. Asentó en su misiva de despedida.

Se dice que el desaguisado le sirvió de manera inmejorable a AMLO para remover a la titular de SEMARNAT, que en poco tiempo que estuvo al frente por lo que más se caracterizó fue  por “desaparecer” en situaciones críticas como la crisis ambiental que ocasionaron los incendios forestales originados en varias partes del país, principalmente en la zona centro; la invasión de sargazo en las costas de Cancún; y por no realizar los estudios sobre impacto ambiental en las tres obras importantes de la 4T: el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas.

Por cierto, hace algunas semanas, Josefa González había asegurado que vendría a Durango en visita oficial. Luego de varios amagues, finalmente canceló, no sin antes dejar saber a sus anfitriones del gobierno de nuestra entidad sus requerimientos culinarios durante su cancelada visita: un muy excéntrico menú vegano. 

Como dato curioso de ese mismo sector, pero en la administración de Peña Nieto, en abril de 2015 dimitió quien fuera el Director General de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), David Korenfeld, por utilizar en más de una ocasión un helicóptero oficial para uso personal. La Secretaría de la Función Pública, en aquel entonces le impuso una sanción de poco más de 638 mil pesos.

Cuando brotó el tema de la crisis en el sector salud y ante el alud de críticas y señalamientos, el presidente atinó a decir que era cosa del “hampa del periodismo” para desprestigiar su gestión. Al día siguiente y muy seguramente a manera de estrategia para cambiar el foco de atención, la Oficina de la Presidencia, a decir del diario Reforma, filtró la lista de columnistas y empresas que suscribieron contratos de publicidad con el gobierno de Peña Nieto. La lista es al mismo tiempo confusa y tramposa ya que omite a las grandes cadenas de medios impresos y electrónicos. Se mezclan nombres de personas con nombres de empresas y se incluye una que fue particularmente crítica del sexenio anterior: el portal Animal Político que destapó la llamada Estafa Maestra y que fue quien puso la lupa con las trapacerías que perpetuó Javier Duarte en Veracruz.

En medio del contexto de polarización y encono entre fifís y chairos la lista sirvió para que se realizara un linchamiento tumultuario de varios periodistas que son particularmente críticos con López Obrador. Que algunos columnistas y responsables de empresas de medios de comunicación hayan tenido contratos de publicidad oficial no es motivo para el señalamiento o signifique que ponen a la disposición de quien les paga su línea editorial. Pero, difundida sin marco de referencia, la lista tiene efectos persecutorios. En la otra cara de la moneda, periodistas identificados como afines a la 4T han sido cooptados, sin pudor alguno, para trabajar en entidades del Gobierno federal.

Al final de cuentas, está claro que mientras los gastos en tema de promoción y difusión se continúen llevando con asignaciones discrecionales y sin reglas de operación más transparentes, se seguirá fomentando el apoyo a los grandes consorcios con recursos públicos o para apoyar a medios de dudosa calidad periodística.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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