MINUTO X MINUTO

Rodeados de rémoras…


Vaya que los sentimientos negativos, luego se apoderan de las mentes débiles, que no saben aceptar las circunstancias de su vida, los vaivenes que siempre se dan y que hay que no siempre serán de nuestro agrado. Esto les sucede precisamente a los diputados priistas y sus incondicionales allegados, que como las rémoras se adhieren al erario estatal deseando continuar chupando de él. Será una plaga que habrá qué soportar el resto de esta Legislatura.
La rémora es un pez de mar que cuenta con una sofisticada estructura que le permite adherirse a otros animales o cosas y viajar a su costa… quizá por ello, también se les llame rémoras a las personas o cosas que estorban, entorpecen, retrasan, dificultan, detienen o impiden el avance en alguna cuestión, situación o circunstancia, como acaba de suceder en el Congreso al rechazar sin fundamento la propuesta del gobernador José R. Aispuro Torres, del Fiscal Anticorrupción.
Las rémoras son personas manipuladoras que disfrutan generando conflictos o sembrando dudas, son de las que van en contra de cualquier interés que no sea el propio, las que sienten, piensan y creen que todo merecen, incluso lo que ni siquiera sabían que existía… todo les es poco, y no porque lo necesiten, sino porque su único objetivo es impedir que los demás lo tengan… y sí, pueden involucrarse en toda clase de pillerías a fin de que las cosas no salgan bien para nadie. Como lo señaló el pretensioso líder de estas rémoras en el seno de la Comisión que preside: “a mí no me consultó el Gobernador…”
Las rémoras suelen operar con astucia e hipocresía para obtener sin esfuerzo lo que desean y van con toda su artillería sacando ventaja o impidiendo que alguien más la tenga. Son personas tóxicas, serviles cuando así lo requiera la situación y a su vez irónicas y lastimeras… siempre vigilantes, controladoras, retorcidas y falsas. Sedientas de oportunidades que les lleven más allá de lo que por sí mismas nunca serán capaces de lograr… se venden, se rentan, se compran, todo a fin de alcanzar ese su lugar anhelado y al que han tratado de impedir que otros lleguen.
Hay una rémora en la figura del Diputado Pacheco que supuestamente preside la Gran Comisión del Congreso estatal que no da muestras de vida, no opina, no interviene ni para bien ni para mal, es como un “espantapájaros” que cuida a la bancada priista, un personaje que pasa desapercibido precisamente por su apatía legislativa, su inactividad y que sólo se dedica a cubrir el expediente y sentarse en su curul.
Las rémoras son esas personas que literalmente se adhieren a uno y le impiden avanzar en su vida… son esos lastres que uno, en ocasiones las acepta, no por gusto, como en el caso del Diputado Benítez y cualesquiera de sus colegas, ¿Quién en su sano juicio los toleraría?, lo que sucede es que las circunstancias políticas le llevaron hasta ahí y se aprovecha del cargo, en otras ocasiones, por alguna extraña razón de benevolencia mal entendida, son
de esas personas… que agotan, que restan energía, de las que opacan las posibilidades, de las que minimizan los logros, de las que tiran siempre hacia abajo, son… de las que nunca tienen nada bueno que aportar, como sucede en algunos casos de los delegados federales y a veces , por qué no decirlo, algunos funcionarios que se cuelan en el gabinete y sólo estorban.
No importa cuántas o cuáles sean…. Las rémoras limitan la libertad, entorpecen el crecimiento, dificultan el desarrollo, detienen la evolución y, sobre todo, impiden la felicidad.
No debemos olvidar que nada resulta tan dañino como permitir que alguien pretenda tomar el control de la vida pública de los duranguenses y pretenda dirigirla.
Nosotros no debemos ser rehenes de este tipo de personas que son incapaces de trabajar por sus propios sueños o de ese alguien que no se atreve a aventurarse por ellos.
Esta es la segunda ocasión que el Congreso encabezado por esta rémora que tenemos como diputado, rechazan una propuesta, la primera ocasión fue cuando el Lic. Octaviano Rendón Arce estuvo nominado para ser Magistrado.
Hasta ahora, los duranguenses estamos rodeados de rémoras en el Congreso y no debemos permitir más humillaciones y vejaciones, el Congreso es un contrapeso en la división de poderes, más no un chantajista que depreda todo lo que a ellos no les conviene, ¡ya basta!
Elegir adherirse o que se adhieran a uno es sacrificar la libertad a favor del detrimento.

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