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Rumbo a la muerte por un ideal

El movimiento estudiantil y popular de 1968 es parte de la historia contemporánea de nuestro país. Se ha escrito mucho, se seguirá escribiendo, reinterpretando e intentando sacar las mejores experiencias de esta gesta estudiantil.

Su dramático desenlace expresión de un estado primitivo en muchos sentidos; parte de un contexto latinoamericano que apuntaba hacia las intolerancias represivas. Si bien en lo cultural y en lo político las vanguardias hacían fluir su expresividad creativa y los movimientos sociales de vanguardia avanzaban en la construcción de nuevos modelos de gobierno. La derecha y Estados Unidos se preparaban a detener los avances democráticos.

Guatemala sufría, miles de indígenas asesinados con sus familias, la guerrilla intentaba hacer conciencia y derrocar los regímenes militares, la respuesta era verdaderamente monstruosa contra el pueblo sufrido de mayoría indígena. También cayeron por las balas asesinas de los gorilas militares artistas como Alaíde Foppa.

Anastasio Somoza parecía ser inamovible en el poder en Nicaragua, pero se fraguaban  la lucha armada que lo derrocaría, lo mismo pasaría en el Salvador con la guerrilla Sandinista. Si bien fueron intentos fallidos por instaurar gobiernos populares, con modelos políticos y económicos democráticos, las luchas se expresaban.

El movimiento estudiantil del 68  inserta en dos circunstancias, un gobierno intolerante, que si bien venia ejerciendo la represión asesinado, torturando y encarcelando  lideres de movimientos sociales, magisteriales, obreros y campesinos, nunca se contempló que pudiera recurrir al genocidio, ni a la implementación de la guerra sucia.

Los estudiantes recibían el aliento de intelectuales de vanguardia como Erique Semo, José Revueltas, Heberto Castillo, Jorge Corichi, Carlos Monciváis, el pensamiento de Samuel Ramos y muchos más que con sus trabajos interpretaban y alentaban las ideas de cambio social.

El año de la rebeldía sin duda fue 1968: el Mayo Francés, La Primavera de Praga, Universidades de Estados Unidos  contra la guerra de Vietnam, las respuestas fueron duras por parte de los gobiernos. En Estados Unidos aún acallan las voces que intentan dar a conocer los movimientos universitarios reprimidos.

En el 68 el control del estado se fragilizaba, había estallamientos sociales en diferentes partes de país que anunciaban una crisis fuerte: el movimiento navista en San Luis Potosí, la demanda de industrialización en Durango, movimientos mineros en Coahuila y Sonora, el movimiento universitario en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo en Morelia.

 En un contexto de reivindicaciones y exigencia de transformaciones. estalla en movimiento estudiantil. Los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) inician, al movimiento se une la Universidad Nacional (UNAM). Se extiende poco a mucho a otras universidades y organizaciones sociales. 

El movimiento no prende al interior de la República, los estudiantes de provincia se interesan, pero no participan. En Durango se impone el conservadurismo, la participación solo con esporádicos mítines y manifestaciones, nunca se instrumentaron mecanismo de información y participación activa.

El trágico desenlace del movimiento del 68 genera otras condiciones. Por una parte, el surgimiento de grupos desesperados, acorralados y románticos, que ven en la lucha armada una vía para construir un mejor país. No estaban dadas las condiciones para este tipo de acción revolucionaria, por eso quienes participaron en la guerrilla son héroes, porque iban a la muerte por un ideal. O no.

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