MINUTO X MINUTO

Rumbo al 2018


En materia político-electoral ninguna fecha es larga, el 2018 está aquí y los procesos electorales asedian a los partidos políticos. Las encuestas habrán de surgir como brotes de arroz en el senegal, pagadas muchas de ellas para inclinar balanzas e inducir votos, para debilitar opositores; otras encuestas como dijo un amigo, nomás para estar jodiendo.
La última encuesta que vimos fue la del periódico Reforma, la pregunta fue: “si hoy fueran las elecciones por cuál partido votaría usted”. Los resultados fueron quizá normales de acuerdo a la tendencia que se ha venido observando. 28% para Morena, 23% para el PAN, 17% para el PRI y apenas un 6% para el PRD.
De continuar el ascenso de Morena, y sostener su tendencia de crecimiento, el escenario político podría sufrir una transformación inédita. El mosaico político se transformaría con las desbandadas de todo tipo de especies políticas de los partidos tradicionales, llámense PRI, PAN, y PRD, si es que a este último aún se le puede llamar partido político. A Morena está ingresando cada espécimen que preocupa, solo hay que ver a quienes se pelean por la membresía en Durango.
Hay una pregunta más que integra el Periódico Reforma en la encuesta que publica ¿Usted piensa que el PRI debe seguir gobernando el país o que debe cambiar el partido en el poder?
El resultado es contundente: el 80 contestó que debe cambiar el partido en el gobierno y solo un 13% dijo que debería seguir el PRI. Esto explica la baja aceptación ciudadana de apenas un 17% del tricolor lo que lo coloca, en este momento, en un lejano tercer lugar de Morena.
Las últimas elecciones del pasado mes de junio trajeron desaliento y pesimismo. Somos de los que sostenemos que se está diluyendo el derecho de los ciudadanos a elegir mediante el voto a sus gobernantes.
Ahora, son los enormes recursos económicos aplicados en las campañas de diferentes formas convirtiendo los topes de campaña en burla, el uso de amedrentamientos, incorporación de funcionarios federales, estatales y municipales a las campañas; autoridades electorales omisas, permisivas y tolerantes. Toda una gama de recursos ilícitos que borran la intención democrática y la equidad que debería haber en toda competencia política.
Hay derrotas que terminan por fortalecer al vencido, y hay victorias que a la postre se convierten en derrotas, ese pudiera ser el caso del PRI con los resultados (hasta ahora) del Estado de México y Coahuila. En caso de que el Tribunal Electoral confirme el triunfo al PRI, esto podría ser el inicio de la debacle priista, cada vez sus triunfos son mas angustiantes a pesar de las truculencias que aplica.
El PRI está llegando a su fin después de casi noventa años, sus mecanismos de sobrevivencia son cada vez menos efectivos en cuanto a su credibilidad y menos a su confiabilidad, el PRI vence, pero de ninguna manera convence y ahí está el anuncio de su extinción. O no.