MINUTO X MINUTO

Por qué se atreven a robar; porque saben que 98% de estos delitos quedan impunes


Los acontecimientos políticos registrados en las últimas horas vuelven a poner sobre la mesa del debate nacional la urgente necesidad de comenzar a trabajar por el diseño de un nuevo sistema político. El actual, además de estar rebasado por la sociedad posmoderna, se encuentra carcomido y cayéndose a pedazos a causa del cáncer conocido como corrupción e impunidad.
Como sociedad informada y afectada por la realidad que vivimos, tenemos que marcar la agenda programática en la ya cercana contienda presidencial que habrá de concluir con las votaciones del primer domingo de julio. Y no es difícil saber lo que necesitamos. Somos un país sobre diagnosticado. Más bien deberemos exigir que las campañas mediáticas que se avecinan, nos muestren los cómos de cada reto que enfrentamos.
1.- El combate a la corrupción e impunidad.
El 7 de enero, el periódico Reforma da a conocer que la fiscalía estatal de Chihuahua integró cuatro carpetas de investigación más contra el ex Gobernador César Duarte.
Esas indagatorias se sumarán a las otras 10 que derivaron en igual número de órdenes de aprehensión por presunto peculado agravado del ex mandatario priista.
En su última conferencia de prensa en diciembre, el Gobernador Javier Corral explicó que las 10 primeras ya fueron entregadas a la Procuraduría General de la República (PGR) para que solicite a Estados Unidos la extradición de Duarte, una vez que aseguran que es en ese país donde se encuentra prófugo.
“Cuatro carpetas de investigación más vamos a acreditar”, declaró Corral, aunque no se detallaron los montos de los desvíos de estas investigaciones adicionales contra el priista.
Ahora bien, los componentes que integran el caso César Duarte y que hoy tienen contra la pared al gobierno del presidente Peña Nieto son:
> En las primeras carpetas de investigación entregadas a la PGR en septiembre de 2016, Corral afirmó que están acreditados desfalcos por aproximadamente mil 200 millones de pesos.
> Además de las 10 peticiones de captura emitidas por jueces del fuero común, Duarte tiene otra del ámbito federal, solicitada por la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) por el desvío de recursos al PRI Estatal por 14 millones de pesos, los cuales presuntamente se destinaron a las elecciones intermedias en 2015.
> En este último caso, el presunto desvío que señalan las autoridades de Chihuahua es de 79 millones de pesos, los cuales fueron descontados de su nómina a empleados de la Administración de Duarte.
> Se trata de recursos independientes a los 246 millones de pesos por los que fue detenido el ex secretario general adjunto del PRI, Alejandro Gutiérrez, a quien se le acusa de triangular ese monto desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público hacia el Gobierno de César Duarte y posteriormente hacia el PRI para las campañas de 2016.
> De acuerdo con el Gobierno de Corral, el daño patrimonial al Estado por parte de Duarte asciende a casi 6 mil millones de pesos.
La pregunta obligada por parte del ciudadano común, cuando se entera de este tipo de hechos de corrupción, es: ¿Por qué nuestros políticos, si saben que ya es imposible esconder lo que se roban, lo siguen haciendo? ¿Por qué se arriesgan?
Se atreven a robar, porque tienen las instituciones gubernamentales a su servicio y la burbuja en que se encierran les alimenta la pendejés y la avaricia. los Duarte, los Roberto Borge, Los Yarrington saben que en México los delitos de corrupción alcanzan el 98% de impunidad, esto es, se pierden en el laberinto de los sobornos y el sistema burocrático, también corrompido. Lo hicieron porque le apostaron a salir impunes.
Pero toda crisis por profunda que sea tiene un fondo y estamos en la antesala de llegar a este fondo, con el caso Chihuahua.
Javier Duarte, hoy arropado por la clase política del PAN y PRD nacional, además de un nutrido grupo de intelectuales entre los que sobresalen Jorge G. Castañeda y Denise Dresser, sabe que ha golpeado en el núcleo del sistema corrupto ideado para fortalecer financieramente las campañas. Sabe que de esta inédita confrontación, entre un gobernador contra un presidente de la República, saldrá algo bueno.
El gobernador chihuahuense tiene claro que si no aprovecha el marco de la contienda presidencial para forzar las investigaciones, traer a México a César Duarte y obligarlo a hablar para desmantelar el carcomido sistema de corrupción, si no aprovecha estos seis meses, la oportunidad de que en el país se de un golpe de timón y tomemos un nuevo rumbo, habremos perdido una nueva oportunidad en la historia contemporánea.
Claro, seguiremos observando como se defiende, ante este golpe en la columna que pone patas para arriba a un dinosaurio que se resiste a morir.