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Se fue el año…

Feliz Año Nuevo 2108, que sea lleno de salud, de paz, de amor y de prosperidad en sus hogares.
No sobran algunas reflexiones sobre lo sucedido en 2017 y sobre las campañas y promesas de los candidatos que aspiran nuestro voto. Por cierto, nunca cumplen.
Yo quisiera ser más optimista, además que creo que campeará el sentido común en los seres humanos que, en la inmensa mayoría, somos gente pacífica, trabajadora y que seguimos unidos con nuestras familias.
Yo no sé ustedes, amables lectores, pero me siento un poco aliviado de que este año 2017 ya vaya terminando y me pueda ir a mis sagradas vacaciones y al sol, porque hace un frío en muchas ciudades del interior como pocas veces. Es el mugroso cambio climático, que algunas personas tercas tratan de minimizar para mal de la humanidad.
Empezamos por el gasolinazo que tal vez era necesario, pero, no pudo ser en un peor momento, castigando a millones de familias de clases medias y bajas en pleno fin de año. Para eso también nuestro vecino empezó a dar bandazos y amenazas que continúan hasta la fecha para congraciarse con sus cada vez menores electores. Eso crea animadversión y un nerviosismo radicalizando las estrechas relaciones que tenemos ambos países. No hay manera lógica para que pongamos alas al país y lo llevemos a zonas más tranquilas. Como dice la señora Pacheco “Aquí nos tocó vivir” y ni modo, pero cómo molestan sin lógica alguna. Luego la temblorina y otros desastres. Aunque debiéramos acostumbrarnos, los terremotos de septiembre reforzaron la fragilidad del ser humano y cunde todavía el nerviosismo y el dolor de los fallecidos aunados a las necesidades de reconstrucción y apoyo. El país entero se unió en la crisis con un ejercicio cívico y humano dignos, de total encomio. Hay que continuar con esa actitud. También hubo un huracán importante en Baja California, pero el país estuvo más tranquilo con respecto a otros años.
La violencia desatada y los grandes actos de corrupción empañan las campañas electorales que ya empezaron con riñas tribales, divisiones en partidos, búsqueda masiva del sagrado hueso, golpes bajos y triquiñuelas. ¿Les parece raro que haya escepticismo y desesperación en la población?
La economía está controlada, los empleos creciendo, pero los sueldos muy bajos y por ende la baja productividad y la falta de poder de compra son factores malignos que nos atrasan, pese a la propaganda de políticos en todos los niveles.
Por otra parte las campañas y promesas no sustanciadas son un foco de tensión potencial para grandes masas crédulas. Hay suficientes ejemplos de países que se fueron a la ruina, perdieron guerras iniciadas por ellos y causaron inmensos daños que todavía no pueden rehacer después de décadas. Revisen la historia de los últimos siglos para evitar caer en el precipicio.
En el mundo, ataques de fanáticos, un racismo cada vez más agresivo, líderes enloquecidos por el poder que están provocando un cataclismo sin precedente.
Yo quisiera ser más optimista, además que creo que campeará el sentido común en los seres humanos que, en la inmensa mayoría, somos gente pacífica, trabajadora y que seguimos unidos con nuestras familias, pero me siento un poco apabullado por los sucesos. (Me hace falta olvidar estos últimos meses, regresar con más fuerza, salud y tranquilidad a mis actividades).
“Cuando más negro se ve todo es que ya va a amanecer”

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