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Se quedaron sin gol

columnAmeAmérica debe recuperarse pronto para justificar esos 25 millones de dólares invertidos en refuerzos.

El América perdió el liderato único, le arrebató el invicto el conjunto que llegaba como el segundo peor del torneo, Pumas. Además el nido se está yendo en picada, el equipo suma 180 minutos sin gol. Se fue Raúl Jiménez al Atlético de Madrid y con él se fue el gol y las jugadas que generaban las anotaciones. Pareciera que el delantero las empacó en su maleta y las llevó con él.
Pumas tampoco hizo mucho, pero cambió lo suficiente, el escenario, la urgencia de puntos y el rival era el idóneo. Con la llegada de Memo Vázquez el conjunto, está recuperando la confianza perdida.
Decir estrictamente que Pumas merecía ganar, es obsceno, pero la victoria la consigue sin demerito. ¿El gol de Dante López certifica superioridad?, no, porque América generó oportunidades, pero surge la cantaleta ritual, ordinaria y ajada en el futbol: “faltó contundencia”.

El empate 0-0, que zopiloteaba como amenaza de un encuentro que no correspondía en espectacularidad a esa exaltada y exacerbada rivalidad mal llamada “Clásico”, germinaba al final del encuentro, y hubiera dejado con amargo sabor de insuficiencia a todos, hasta que llega el disparo de Dante.
El siguiente encuentro para las Águilas es contra Leones Negros y parece un medicamento correcto para sanarlo de esos males, después se vienen Pachuca y Santos, es decir, empieza a confrontar equipos que están en la parte superior de la tabla, pues antes sólo se había medido a Tigres, entre rivales de relativo respeto.
El único beneficio para Antonio Mohamed, más allá del futbol parásito que exige a su equipo, es que ahora tiene una oportunidad magníficamente perversa para chantajear a su directiva y exigirle un jugador que ocupe el sitio de Jiménez.
Mientras tanto, Pumas marcó sus propios límites. Ya no puede y no debe ser menos de lo que fue ante América.
Si la UNAM recae, demostrará actitud de equipo chico, conformista, cuyos jugadores eligen sólo sublimarse y sublevarse ante rivales de jerarquía, un sello al que los universitarios traicionaron hace tiempo. Enfrente le aparecen Tigres, Morelia y Chiapas. Ninguno cómodo, especialmente porque ya Monarcas presentaría un nuevo técnico, con un recambio funcional.
Si los Pumas dejaron, durante 90 minutos, de causar lástima, como el segundo peor equipo del torneo que eran, les llega pues el momento de no conformarse con esta victoria sobre las Águilas, a menos, claro está, insisto, en que el cinismo de los jugadores sea tan manifiesto que decidan vivir de ese resultado las 10 fechas restantes del torneo.
Por lo pronto, América pierde ese tono invencible, indestructible, al que está obligado de punta a punta, para justificar esos 25 millones de dólares invertidos en refuerzos, comenzando por Oribe Peralta.

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