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Seguros de desempleo, ocupas y vivienda


Daniel Blake es un hombre con graves problemas de salud que espera recibir ayuda económica del gobierno puesto que su condición médica le impide regresar a trabajar. Durante sus múltiples desencuentros con la burocracia inglesa, Daniel Blake conoce a Katie, una joven madre cuya situación económica es aún más precaria. Katie renunció a la vida en un alberge para personas sin hogar en Londres y se mudó a Newcastle para poder solventar la renta de un departamento en condiciones precarias. El desempleo de Katie y la negativa del gobierno a ofrecerle asistencia económica a Daniel durante su enfermedad lleva a estos nuevos amigos a enfrentarse con la frialdad y la ineficiencia de la burocracia inglesa. Se trata de I, Daniel Blake un drama dirigido por Ken Loach, escrito por Paul Laverty y ganador a la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2016.
Saltando de Inglaterra a España, de una ficción a una nota periodística: El País publicó en su sitio web el pasado 24 de marzo la historia de una familia que vive en arraigo domiciliario en una casa que inicialmente ocuparon porque no podían costear la renta de un departamento. Una juez española sentenció a la familia a pagar una multa que no podía cubrir a causa del desempleo, por lo que se procedió a imponerles el arraigo domiciliario. La familia se compone de Miguel, Dara y el hijo de ambos. Este último puede salir de la casa e ir a la escuela, pero los padres no tienen a alguien que los ayude a llevar y traer al niño. La familia había solicitado ayuda y financiamiento para la renta de un departamento en varias ocasiones sin tener éxito hasta que finalmente optaron por la “okupa”. En este caso la historia se desarrolló en España y no se trata de una ficción. Esta familia al igual que la de Katie en la película I, Daniel Blake, sufre a causa del desempleo y se enfrenta a las reglas insensibles del sistema y ahora vive un irónico arraigo en una propiedad que ocupó por no tener otra opción, según declara la familia.
Saltando de Europa a México y concretamente a Durango, sin tratarse de una ficción o una nota periodística, en Durango no son pocas las “ocupas”. Se trata de algo que apenas se deja ver pero que está ahí, pasando inadvertido, quién sabe hasta cuándo. Se trata principalmente de una problemática en los fraccionamientos de la periferia en la ciudad de Durango. El desempleo como protagonista lleva a personas y familias a ocupar casas abandonadas o propiedades que pasan largo tiempo sin la atención de sus dueños. A diferencia de los protagonistas de las primeras dos historias, quienes habitan clandestinamente estas casas en Durango, no pueden solicitar financiamiento económico para cubrir una renta, ni pueden solicitar un seguro de desempleo, ni acudir a un banco de alimentos, ni perder su tiempo en el laberinto burocrático que es solicitar la ayuda del Estado.
Finalmente, los problemas nefastos del sistema económico actual son los mismos en cualquier país y cada uno decide cómo actuar ante ellos, ya sea con ineficiencia, como la ficción descrita al inicio; ya sea aplicando la ley de forma irónica, como en España, o simplemente viviendo con ello a un lado, haciendo como que no pasa nada, tal como ocurre en México. Pese a todo, sigue quedando en la palestra para discutirlo públicamente si es pertinente o no seguir impulsando que el Estado mexicano garantice un seguro de desempleo y asistencia pública para costear gastos de vivienda en casos de situación de calle. Otros países han resuelto hacerlo y aunque su solvencia económica es mucho más alta que la mexicana, la lógica del sistema económico se impone para que en la práctica aún los mecanismos pensados para aminorar los problemas del capitalismo funcionen con la misma insensibilidad de la que son producto.