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Si vuelan… pero bajito

El inopinado debate que se generó en la conferencia mañanera el pasado viernes 12 de abril entre el presidente de la República y el periodista Jorge Ramos puso sobre la mesa algunos puntos para el análisis, pero, principalmente, mostró al primer mandatario como un personaje que trata de imponer su verdad a toda costa.

El desaseo o la desprolijidad con las que se ha venido conduciendo la Administración Federal queda de manifiesto un día sí y otro también, en las continuas versiones encontradas entre miembros del gabinete, y sobre todo, en las continuas correcciones que les propina AMLO en las mañaneras para enmendarles la plana a sus colaboradores.

Cuando el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo Garza, anunció que el gobierno pasaría de la austeridad republicana a la pobreza franciscana, dando a entender que se continuaría con recortes de personal, desaparición de plazas y disminución de salario entre la burocracia, a lo que el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, señaló que los ajustes que se contemplan son en materia de recaudación.

Cuando el secretario de Turismo, Miguel Torruco, declarara que los vuelos internacionales operarían sólo en el aeropuerto de Santa Lucía el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, aseguró que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional de Toluca también recibirán vuelos internacionales.

El Instituto Nacional de Migración (INM) contradijo al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, cuando este aceptó que los migrantes deportados se quedan en México, pero el INM aseguró que era inviable. Hace unos días, la SHCP recortó su expectativa de crecimiento económico entre 1.1 y 2.1 por ciento en 2019 y 2.4 para el 2020, a lo que López Obrador respondió que fue “para no contradecir al Banco de México” y destacó que será de 2 por ciento. “La proyección que presentó Hacienda al Congreso es un estimado prudente y conservador, para no contradecir a quienes están elaborando proyecciones de crecimiento, sobre todo para no contradecir al Banco de México”, aseguró en la conferencia matutina del 2 de abril, en Palacio Nacional. 

Es común el escuchar al presidente de México desestimar cifras sustentadas que no le son favorables con un “tengo otros datos”, frase que inclusive ya entre la gente se toma como chascarrillo. Esa actitud no hace sino hacer más profunda la polarización entre seguidores de AMLO y sus contrarios.

Aquel viernes 12 de abril, luego de que López Obrador defendiera con vehemencia sus cifras, salió su secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, a presentar cifras muy similares a las que presentó Jorge Ramos, a quien por cierto, se le atacó severamente en redes sociales por los seguidores de la 4T. El mismo periodista que años atrás se mostró muy crítico de Peña Nieto y que le valió el reconocimiento de quienes hoy lo atacan por “atacar” al actual mandatario.

En días pasados AMLO ha corregido hasta en un par de ocasiones al subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera. La primera cuando el funcionario declaró en Europa la postergación de la construcción de la refinería en Dos Bocas hasta evaluar sus costos reales. El presidente le enmendó la plana y dijo que el proyecto va sí o sí. Después, cuando dejó entre ver la posibilidad del cobro de la tenencia, al día siguiente el tabasqueño atajó: “No hay aumentos de impuestos y no hay impuestos nuevos. Los compromisos se cumplen. Digo esto porque salió la noticia de que se iba a restablecer el impuesto de la tenencia. Eso no es cierto. Eso quisieran nuestros adversarios”.

Ante la obstinación presidencial al parecer a Herrera, Urzúa, Espriú, Moctezuma y demás no les queda de otra que responder cuando su jefe les pregunte si los cocodrilos vuelan respondan: Si vuelan… pero bajito.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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