MINUTO X MINUTO

Asuntos sin resolver


La transición de una administración estatal a otra ha sido bastante compleja y es atendible porque siempre lo es y más aún porque en esta ocasión perdió el PRI y los intereses cambiaron radicalmente, lo cual se hace muy notorio porque buena parte de la economía gira en torno a los productos y servicios que adquiere el gobierno.
Pese a ya haber transcurrido un tiempo bastante razonable para obtener resultados confiables y concluyentes de las auditorías, aun no se ha informado a la ciudadanía sobre el estado en que se recibió la administración y si hay o no ex funcionarios que tengan responsabilidades administrativas o penales.
Desde el día en que se hizo público que el ex gobernador junto con buena parte de sus colaboradores y algunos familiares promovieron juicios de amparo para evitar ser detenidos ya han pasado varios meses, circunstancia que ha generado una percepción de que cada vez se aleja más la posibilidad de “llamar a cuentas a los corruptos”.
Lo cierto es que es necesario aclarar ante la sociedad quiénes son aquellos que utilizaron los bienes públicos en su beneficio y quiénes no tuvieron ninguna participación, porque tampoco es saludable que se propicie la creencia de que todos los que colaboraron en la anterior administración son deshonestos, aunado a que ya dejaron en el olvido la bodega del ex delegado de SEDESOL que también contenía recursos estatales.
La situación de la UJED sigue en la incertidumbre, legalmente hay un rector que termina su periodo en 2018 y por la otra varios catedráticos están haciendo campaña para ocupar ese puesto, lo cual ocasiona que los universitarios no tengan claridad de lo que está sucediendo o sucederá.
Ciertamente hubo una violación a la autonomía universitaria cuando el Congreso del Estado se tomó la atribución de nombrar una rectora que duró en el cargo solo unos días y también es obvio que a partir de ese momento los demás rectores fueron decididos desde el gobierno estatal, pero independientemente de eso, ya es necesario que se concreten acuerdos al interior de la UJED para que se pueda definir su futuro institucional.
El gabinete estatal sigue percibiéndose muy inconsistente, pareciera que cada quien trae su propio proyecto y discurso, como si cada secretaría fuera una entidad aislada que no tiene relación con el resto de la administración; dejaron solo al gobernador durante la crisis de los primeros cinco días del año que él mismo tuvo que resolver y a la fecha siguen sin construirle un buen esquema de operación, de acompañamiento y de comunicación política.
En contraste con el gobierno estatal, la administración municipal de Durango está siendo muy pro activa, se proyecta más consolidada, es notorio el distanciamiento, las agendas y los objetivos distintos, hace varios meses que el presidente municipal y el gobernador no se muestran juntos en público, también ya desapareció el sentido de pertenencia a un solo equipo que sus colaboradores tenían al inicio.
El proceso interno priista se ha seguido aplazando, las declaraciones de Lety Herrera evidentemente dieron marcha atrás a la posibilidad de que se emitiera una convocatoria que beneficiara a algún aspirante identificado con el grupo del sexenio anterior, ya que es claro que aún controlan los órganos de dirección partidista y además va en contra del sentido común que quienes destruyeron el PRI lo puedan reconstruir.
El delegado del CEN debe ir más allá de subir a Redes Sociales fotografías con diversos actores priistas, es necesario que empiece a construir los acuerdos que garanticen equidad y dejen satisfechos a los aspirantes que realmente tienen posibilidades de ocupar la dirigencia estatal; porque corre el riesgo de que se desgaste más su imagen y deje de ser un interlocutor válido.
El PAN también va desfasado en tiempos para elegir al presidente del CDE, ahora son uno de los partidos que están en el gobierno y deben asumir ese nuevo rol, básicamente la definición está entre dos personas, Lorenzo Martínez Delgadillo que pertenece al grupo mayoritario que ha conducido al partido los últimos años y Rómulo Campuzano identificado con Rodolfo Elizondo, circunstancia que lo acerca a la administración estatal y lo aleja de la actual militancia.
La empatada e inconclusa elección de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción se puede convertir en una crisis política si no se maneja adecuadamente, debido a que hay constructores que señalan, no sólo la intervención del secretario de obras públicas a favor de una planilla identificada con los beneficiarios del “herreracalderismo”, sino también la creación de decenas de empresas falsas para lograr mayor votación.