MINUTO X MINUTO

Con esos amigos…


Ningún país puede crecer a base de impuestos, deudas y nepotismo, precisamente por eso todos los gobiernos en México están colapsados económica y financieramente, empezando por la administración federal y terminando por el municipio más modesto.
Con la actual organización política, económica y social es imposible que las cosas funcionen, en prácticamente todos los ámbitos los resultados van de la mediocridad al fracaso, no tenemos ningún modelo de institución digno para ponerlo como ejemplo a seguir.
Educación, seguridad, empleo, salud, agricultura, industria, deporte, transparencia, justicia, derechos humanos, ¿En qué México es ejemplar?, Culturalmente existe la tendencia a negar y justificar los errores, mientras esa mentalidad no cambie no habrá capacidad de corregir todo lo que no funciona.
Los amigos son para convivir, apoyarse, pasar buenos momentos, no para llevarlos a puestos claves de gobierno, para los cuales muchas veces distan mucho de estar preparados y lo único que hacen es seguir utilizando las soluciones que ya fracasaron en el pasado, la experiencia nos muestra que gobernar con los amigos propicia administraciones deficientes e impopulares.
Una de las administraciones que los consultores, académicos y politólogos deben tomar como referente de cómo no se deben hacer las cosas es la de Enrique Peña Nieto, la errónea toma de decisiones, la improvisación de funcionarios y la falta de estrategias de comunicación gubernamental que formen vínculos de empatía con los ciudadanos han sido la clave, el presidente parece estar asesorado por sus enemigos mientras sostiene de un cargo a otro en el gabinete a sus amigos.
Si el gobierno federal está teniendo estos resultados y quiere revertirlos con la firma de un “Acuerdo Económico”, los gobiernos de los estados y de los municipios están todavía más limitados para adaptarse a los nuevos tiempos por el gran temor que tienen a innovar y a utilizar nuevas perspectivas; las instituciones siguen funcionando básicamente igual que hace cincuenta años, tal vez el elemento más notorio fue el intento de los años noventa por ciudadanizar algunos apartados de la agenda nacional como los derechos humanos y los procesos electorales.
México ha avanzado lento porque ha tenido muchas resistencias para evolucionar, los intereses económicos y políticos, en ese orden, son los que han venido frenando los cambios, las reformas estructurales que planteaba el presidente Salinas para que México se adaptara a la globalización se aprobaron hasta 2016, el mismo año en el que ganó Donald Trump, un presidente con visión nacionalista que tiene la intención de ir cerrando las fronteras de Estados Unidos al intercambio comercial con nuestro país, un atraso en el proceso legislativo de 22 años que nos dejó fuera de contexto otra vez.
Claro que las reformas estructurales eran urgentes, que los poderes fácticos, la presidencia, los partidos, los diputados y senadores construyeran un monstruo de Frankenstein que está causando más problemas que los que resuelve, eso es otra cosa y mientras no se corrija México seguirá muy lejos de tener un sistema de leyes coherente con la realidad, la caótica legislación está siendo el principal obstáculo para el desarrollo.
Ya no basta con reducir los gastos superfluos de funcionarios y legisladores a la vez que se siguen sosteniendo en los tres niveles de gobierno dependencias decorativas que no aportan nada y cuestan mucho, es necesario transformar el sistema institucional, ser creativos para gobernar, crear modelos que si funcionen y logren resultados exitosos, que limiten la posibilidad de seguir improvisando políticas públicas, decisiones y amigos como funcionarios, ya que por esta vía queda claro que solo se están obteniendo fracasos y más descontento social.

@ernestoescobosa