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En Durango no hay oposición


Durante los últimos años en Durango la oposición dejó de estar en los partidos políticos, en el sexenio pasado fue tanta la obsesión por controlar todo y a todos, que prácticamente manejaban desde el gobierno a los partidos; evidentemente se hicieron muchos acuerdos para comprar gobernabilidad, cuando la “oposición” hablaba era para adular al ex gobernador; ya que a muchos de ellos se les financiaron sus campañas electorales, en efectivo y en especie.
La oposición se expresaba a través de las redes sociales, así como en algunos programas y espacios editoriales, matizándolos, cuidando las palabras para evitar la censura o eligiendo los temas cuidadosamente para que pudieran ser publicados; había personajes de los cuales no se podía hablar, algunos en positivo otros en negativo.
Una parte muy importante de los sistemas democráticos es el rol que deben jugar los opositores para evitar que los gobiernos caigan en excesos y en contraparte, hacerles aportaciones y propuestas para que puedan cumplir mejor los objetivos en beneficio de la sociedad.
La mejor asesoría que se le puede dar a un gobernante es a través de las posturas opositoras, ya que sus colaboradores tienden a decirles lo que quieren o necesitan oír y con el tiempo terminan creyendo que todo está bien, que no hay motivos para modificar nada aunque los resultados sean cada vez más desastrosos; ese es el esquema de “toma de decisiones” más común.
En Durango urge la consolidación de una oposición crítica, inteligente y propositiva, que evite las improvisaciones de funcionarios, las acciones de gobierno erróneas, la corrupción y las políticas públicas equivocadas; es absurdo pensar que con un esquema de gobierno diseñado en el siglo pasado se podrán alcanzar los grandes retos del siglo XXI, la realidad muestra claramente que no; Durango comparativamente con las demás entidades sigue sin ser exitoso y competitivo.
Gastar millones de pesos en mostrarles a los ciudadanos a través de los medios y de Internet visiones de progreso, abundancia y prosperidad que la gente no percibe en su vida cotidiana es uno de los errores más recurrentes de la comunicación gubernamental; básicamente porque la realidad virtual tiende a alejarse de lo que la gente experimenta; tradicionalmente se han desaprovechado los medios de comunicación para motivar, generar consciencia, propiciar dinámicas políticas, económicas y sociales más constructivas y sobre todo, para construir el liderazgo funcional que la sociedad necesita.
La mejor vía para que se consolide un gobierno democrático y adquiera credibilidad es teniendo una oposición proactiva que sea su interlocutora en el debate público, la mejor forma de ayudarle a un gobernante es, no solo dejar fluir, sino estimular los diversos puntos de vista, incluidos aquellos que son contrastantes o antagónicos a las posiciones oficiales, ya que no solo retroalimenta, sino que evita se acumule la presión social y termine por explotar.
Es tan evidente la falta de innovación gubernamental que si regresara al poder don Héctor Mayagoitia Domínguez se sentiría como pez en el agua, poco ha cambiado la forma de hacer las cosas y los resultados siguen siendo igual de parciales; los problemas son los mismos, solo que ahora más complejos y diversificados; lo cierto, es que en gran medida en Durango no ha habido innovación porque no hay oposición.
El PRI es el único partido que puede convertirse en una oposición que le haga contrapesos a la administración del gobernador Aispuro, la ecuación para el CEN y para Enrique Ochoa es muy sencilla, si aspiran a retener las diputaciones y senadurías deben impulsar una refundación en la que haya un parteaguas entre el pasado y el futuro, para que puedan mostrar liderazgos distintos, ya que los beneficiarios del grupo que se apropió del PRI y lo llevó al fracaso recibieron un mensaje contundente de rechazo social y con el tiempo ese rechazo en vez de disminuir se ha ido incrementando.

@ernestoescobosa