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Incertidumbre en el PRI y PAN


El escenario de 2018 en Durango, mucho dependerá de quiénes sean los que resulten electos como presidentes del PRI y el PAN, eso también tendrá consecuencias en los niveles de gobernabilidad, en la composición del próximo Congreso local y en la capacidad de diálogo y acuerdos con la administración estatal y la del municipio de la capital.
El PRI sigue siendo el partido más importante en el estado y en consecuencia, su proceso interno es el que genera mayor interés, muchos priistas se están tardando en asimilar que las condiciones políticas cambiaron drásticamente a partir de que los resultados electorales les fueron adversos; por primera vez en su historia, no tienen un jefe político en el Gobierno del Estado que ordene qué hacer y cómo hacerlo.
El PRI, cada sexenio, ha sido diferente, no sólo en su forma de hacer política, sino también en la composición de las personas que ejercen los cargos de dirección, con cada cambio de administración estatal, el partido se reinventaba, en los últimos años, a través de liderazgos artificiales, sin méritos y sin cualidades extraordinarias, circunstancia que terminó detonando el voto masivo en contra de sus candidatos.
La nueva dirigencia del PRI deberá tener la capacidad de organizarse sin la guía y sin el apoyo económico de un gobernador, deberán aprender a ser una oposición constructiva que aporte equilibrios políticos y sea socialmente coherente, lo cual no será lo mismo que simplemente defender y justificar por sistema las decisiones, por nocivas que sean, de un jefe político en el gobierno.
Los panistas, por su parte, deberán aprender a ser el partido en el gobierno, más allá de sus tradicionales divisiones internas que los han mantenido durante décadas partidos a la mitad; muchos no aceptan aún, que ellos sólo fueron una parte del triunfo de Aispuro y de Enríquez, que estuvieron muy lejanos al hecho de haber sido el factor decisivo para que se diera la alternancia en Durango.
La elección anterior fue de caudillos, no de partidos, el voto básicamente fue dirigido a evitar que el herreracalderismo retuviera el poder, debido a los evidentes excesos que estuvieron cometiendo y del ejercicio turbio de los recursos públicos, que propició que los nuevos ricos cercanos al exgobernador, aparecieran por todas partes haciendo negocios desde el gobierno y con el gobierno.
La oferta de campaña más importante para el triunfo del gobernador Aispuro fue “llamar a cuentas a los corruptos”, en consecuencia, ése es elemento que más presión ejerce sobre su gobierno en la mentalidad colectiva, y conforme pasa el tiempo, se agudiza cada vez más, debido a que no han logrado establecer la percepción de que están interesados en avanzar exitosamente en el tema y más, cuando tres meses son suficientes para tener conclusiones sólidas de las auditorías gubernamentales; esta incertidumbre también pesa sobre algunos aspirantes a la dirigencia del PRI que pudieran resultar con responsabilidades administrativas y penales.
La expectativa se simplifica en quién logrará satisfacer más a la ciudadanía en la búsqueda de justicia en cuanto a los actos de corrupción que se cometieron en los gobiernos pasados, ya que, tanto la administración estatal como la del municipio de Durango, no han ido más allá de emitir declaraciones inconsistentes que, gradualmente, están desgastando su credibilidad.
Los partidos políticos siguen callados al respecto, apáticos ante los temas que le interesan a los ciudadanos, indefinidos en sus posiciones y evidenciando grandes deficiencias para ser parte protagónica de la agenda pública, tal vez esa indiferencia obedece a la falta de certeza sobre quiénes serán sus nuevos dirigentes.
En el caso del PAN, la interrogante se circunscribe a saber con quién tendrá más afinidad el próximo presidente estatal, si con José Aispuro o con José Ramón Enríquez, ya que es evidente que avanzan por rutas políticas distintas; en cuanto al PRI, la disyuntiva está en que el nuevo dirigente sea un personaje del grupo que fue rechazado y sacado del Gobierno del Estado o alguien que represente la posibilidad de construir un partido diferente para transitar con éxito en esta nueva correlación de fuerzas políticas en la que tendrán que asumirse, por primera vez, como parte de una “oposición” que, en los últimos años, ha sido intrascendente y socialmente inútil.

@ernestoescobosa