MINUTO X MINUTO

¿Qué le funciona bien al gobierno?


El atraso en establecer la cultura de la legalidad es directamente proporcional a los malos resultados que se están obteniendo; si bien es cierto, en todo el mundo hay corrupción, en nuestro país existe una impunidad ejemplar, que propicia que la ilegalidad se expanda y esté presente en todos los ámbitos.
El perfil de México y de sus entidades se ha deteriorado mucho en los últimos años ante la comunidad internacional, ya que se ha proyectado como una tierra de nadie en la que los ciudadanos se cuidan de los cuerpos de seguridad por la gran desconfianza que existe, debido a la fuerte tendencia a violentar los derechos humanos y a fabricar delincuentes.
Los mexicanos no tienen mucho en qué o en quién confiar, la imagen del clero está devastada por los recurrentes escándalos de abuso sexual contra menores, la credibilidad de los políticos está por los suelos, los valores familiares están seriamente afectados por la transculturización que impacta a la sociedad, principalmente, a través de los medios masivos de comunicación.
México hace tiempo que perdió la identidad, el partido en el poder ya ni siquiera es nacionalista-revolucionario, ahora es social-demócrata, aunque la gran mayoría de sus militantes difícilmente entiendan el significado del concepto.
El país ha cambiado mucho sin duda, lo que no queda claro es hacia cuales objetivos se deben dirigir los esfuerzos de las instituciones y de la ciudadanía; lo cierto, es que en las últimas décadas se han acumulado grandes fracasos, tal vez de ahí venga la tendencia a apropiarse de lo éxitos que obtienen los mexicanos en el extranjero, aunque en muchos casos no se les haya apoyado en nada.
Urge lograr triunfos, que lo que se ha transformado empiece a impactar en el bienestar social, no se puede seguir sosteniendo la auto estima colectiva con programas populistas que consisten básicamente en entregar dinero, despensas y pantallas de TV para que la gente siga disociada de la realidad viendo las novelas de las televisoras mexicanas.
Hace falta que la sociedad tenga liderazgos de calidad a los cuales seguir, desafortunadamente los políticos promedio distan mucho de serlo, nunca como en los últimos años se había visto tanta ignorancia e improvisación en los diversos cargos públicos de los tres niveles de gobierno; es obvio que a quienes ejercen el poder ni siquiera les interesa la percepción o la opinión de la sociedad.
México debe empezar a hacer las cosas de manera diferente, romper con la inercia de cometer los errores una y otra vez al aplicar las mismas soluciones que ya han fracasado en el pasado; pareciera que los políticos se niegan a aprender de las experiencias o tal vez, no tienen las capacidades para afrontar los grandes problemas, que son los mismos de siempre, solo que ahora más complejos.
Ya es necesario superar la eterna etapa de las propuestas y llegar a la de las soluciones, México y sus estados tienen salidas cada vez más estrechas para modificar esta realidad en la que la mayoría de las cosas no funcionan, en la que siempre hay pretextos para justificar los errores y en la que nadie asume su responsabilidad aunque el país esté de cabeza y sumido en la desconfianza.

@ernestoescobosa