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López Obrador a la espera del PRI y PAN


A partir de la incursión de Fox para preparar su candidatura de 2000 los tiempos políticos se han acelerado, los aspirantes a los cargos de elección popular empiezan a construir sus proyectos con mucha anticipación y con pocas restricciones, tal vez los que siguen manejándose con mayor prudencia son los priistas y es entendible porque el nuevo PRI que regresó a “Los Pinos” sigue siendo igual de rígido que el que se fue.
Precisamente por mantener esas formas de la época posrevolucionaria, como cuando era partido único, es lo que le está costando al PRI quedarse rezagado en relación al PAN y a López Obrador, ya que el PRD por primera vez desde su fundación no tiene las condiciones para llegar a la elección presidencial siendo competitivo.
El gran logro de Cuauhtémoc Cárdenas fue haber sumado a prácticamente todas las fuerzas de la izquierda marginal en un solo partido político fuerte, que tuviera la capacidad de disputar no sólo la presidencia de la República sino también gubernaturas, ayuntamientos y cargos legislativos; el PRD estaba siendo un partido exitoso hasta que los egos personales tuvieron más fuerza que los principios y las coincidencias; en la actualidad, los únicos expresidentes nacionales que siguen siendo perredistas son los que pertenecen a la corriente de “Los Chuchos”.
López Obrador se fue del PRD porque Jesús Ortega y su grupo Nueva Izquierda se apoderaron de la burocracia partidista y tenían, como hasta ahora, el control de los órganos de dirección y no lo dejaban maniobrar; Andrés Manuel ya tiene su propio partido en el cual no tiene obstáculos para hacer valer su voluntad, ya que Morena fue diseñado para un caudillo y desde esa posición privilegiada está desmantelando lo que queda de lo que fue la obra más acabada y viable de la izquierda mexicana.
López Obrador no está en campaña desde 2006, lo está básicamente desde que apareció con la cara ensangrentado en la televisión nacional y en la mayoría de las publicaciones importantes, durante la toma de los pozos petroleros en las protestas para denunciar que Roberto Madrazo le había hecho un fraude electoral en la contienda por la gubernatura de Tabasco, Madrazo aguantó y ni Ernesto Zedillo ni Andrés Manuel pudieron evitar que rindiera protesta; pero ese hecho lo catapultó a los primeros planos mediáticos y ha sabido permanecer ahí todo este tiempo.
Ni la cúpula del PRI ni la del PAN han entendido que López Obrador está hecho en la adversidad, que es el político mexicano que ha superado más obstáculos, que ha sobrevivido todas las veces que el sistema ha querido exterminarlo; pareciera que tienen visualizado un 2018 que no será complicado electoralmente o al menos así se comportan.
La gran ventaja de AMLO es que durante la elección sus contrincantes no podrán acusarlo de nada, porqué ya lo acusaron de todo y aun así su popularidad sigue creciendo; a estas alturas es prácticamente invulnerable a las campañas negativas como las que propiciaron sus derrotas en 2006 y 2012.
Mientras López Obrador prácticamente está administrando su tiempo esperando que llegue 2018, tanto en el PAN como en el PRI aún tendrán que pasar por procesos muy álgidos para definir quiénes serán sus candidatos presidenciales e independientemente de los que terminen siendo será muy difícil que lleguen en unidad.
Lo cierto es que aunque nunca se habían dado tantas manifestaciones de personajes buscando una candidatura a presidente a muy pocos se les puede tomar en serio, ya que López Obrador no solo se ha convertido en el candidato a vencer sino en la referencia obligada para que PAN y PRI busquen a alguien que pueda ganarle y hasta el momento no hay nadie de sus propios cuadros que les garantice poder hacerlo, a menos que recurran a alguien de la sociedad para elevar sus posibilidades de éxito.
A López Obrador no solo lo favorece la tendencia del voto antisistema, sino también el reciente resultado de la elección en Estados Unidos, ya que para la mentalidad colectiva es más fácil imaginar a Andrés Manuel lidiando con un tipo como Donald Trump que a Margarita Zavala o cualquiera de los miembros del gabinete federal; ya veremos si Enrique Peña Nieto puede superar las naturales resistencias de muchos priistas para que él decida quién será el candidato, aunque la verdad ese escenario se ve muy difícil para el presidente.

@ernestoescobosa