MINUTO X MINUTO

Paremos nuestro tren por un momento


La desgracia de Monterrey, es un verdadero grito a tiempo que nos hacen los adolescentes y jóvenes a los adultos sobre la forma en que conducimos a la sociedad mexicana en los albores de este Siglo XXI.
En la era del conocimiento, el tiempo es oro, y lo venimos administrando en forma equivocada, dándole mayor peso a lo que menos trasciende: el dinero.
Cierto, hoy por hoy, sin el poder económico poco vales dentro de una sociedad dominada y regida por el consumo, por la frivolidad, por la volatilidad, pero este tren hay que pararlo aunque sea un minuto para reflexionar hacia dónde nos conduce.
El joven que disparó a quemarropa a sus compañeros y a la maestra, indudablemente que intentó para ese tren y hacer explotar el grito de alerta. Y es que no había otra forma.
Cuando en nuestra casa, ponemos a todo volumen nuestras canciones preferidas, para que regresemos a la realidad, alguien tiene que dar un portazo, lanzar un grito más fuerte y solicitarnos que paremos esa música de locos. Pues eso fue lo que hizo el joven de 15 años. Gritar que paremos nuestro tren.
Encontré en las redes sociales el por qué no hemos logrado parar ese tren y el por qué hemos fallado. Porque nadie nos escuchamos. Todos tenemos los oídos ocupados con audífonos escuchando nuestro mundo sin importar que nos quiere decir el de al lado o el que se cruza por nuestro camino. Todos hemos fallado…
Falló el sistema educativo incapaz de atajar y combatir eficazmente el bullying.
Falló el sistema de ‘mochila segura’ que habría garantizado la seguridad en los colegios y en las aulas.
Falló la Secretaría de Educación empeñada en imponer ideología de género en lugar de preocuparse de los graves problemas de la educación en nuestro país.
Fallaron los medios de comunicación que emiten narco-series proponiendo a los narcoterroristas como modelos para los chavos.
Fallaron las televisoras que hambrientas de ‘share’ se lanzaron a emitir el brutal video del suceso sin importarles violar la Ley del Menor, la sensibilidad social ni el estudiadísimo ‘efecto contagio.
Fallaron las redes sociales incapaces de detectar a tiempo el contenido de un video que se viralizó dañando la integridad de los menores y la sensibilidad social.
Fallaron las productoras de música que siguen produciendo narcocorridos.
Fallaron esos “progres de salón” que quieren legalizar las drogas pero no asumir las consecuencias
Falló la Secretaría de Gobernación incapaz de controlar las armas que existen en nuestro país.
Falló la familia que consiente a los menores en sus derechos sin exigir ninguna obligación ni responsabilidad.
Fallamos como sociedad. Ridiculizamos los valores del respeto, esfuerzo y disciplina y cosechamos violencia y desorden.
Todos fallamos, porque vamos en el mismo tres, aunque en diferentes vagones, pero todo en el mismo tren de la vida y de la sociedad mexicana.
Necesitamos parar. Necesitamos, hoy que los gobiernos del cambio están por iniciar sus planes de gobierno, observar que en sus políticas públicas incluyan a las familias como parte de las prioridades.
Pero también, nosotros como parte de estas familias, tenemos que hacer el 90 por ciento de la responsabilidad que nos corresponde y coadyuvar con las autoridades para que hagan el porcentaje que les resta.
Paremos el tren un momento.