MINUTO X MINUTO

PRI; sin liderazgos


Este fin de semana se cumplirán casi 60 días, dos meses de la llegada de Daniel Amador Gaxiola como nuevo delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Durango, con los objetivos bien específicos. Primero, estabilizar y terminar de diagnosticar al Partido. Segundo, conducir el proceso de renovación de la nueva dirigencia estatal.
El pasado 23 de noviembre, Enrique Ochoa regresó a Durango y dejó en claro que las cosas se harían con tranquilidad, sin precipitaciones y que, posiblemente el nombramiento del nuevo presidente se haría allá por el mes de marzo y quien no estuviera dentro de ese instituto político, se podría ir.
Luego del fuerte golpe en la mesa que diera el dirigente nacional, la clase política tricolor abandonó todo deseo de seguir acelerando el proceso de elección del nuevo presidente y le cedió la iniciativa a Daniel Gaxiola.
Ya casi se han consumido dos meses y el ambiente en lugar de mejorar ha empeorado al interior del tricolor.
El evento más reciente que evidencia desorden y que la llegada del delegado no ha pesado en lo absoluto, puesto que los principales actores siguen llevando agua a su molino, debilitando con ello a esa organización política fue lo que sucedió entre el viernes seis y el lunes nueve, exactamente hace ocho días.
Recordemos que esa primera semana de enero, del dos al siete, se registraron las manifestaciones de repudio al gasolinazo y se bloqueo la sucursal de servicio de PEMEX, misma que se recuperó en esa misma semana.
Teniendo como marco este escenario de protestas por parte de la ciudadanía, la bancada del PRI se reúne el viernes seis por la noche en el palacio legislativo para definir la posición de esa fracción con respecto a todo lo sucedido en la ciudad capital.
Quien toma el liderazgo en esa reunión –de acuerdo con fuentes consultadas—es el diputado Adán Soria Ramírez, quien por primera vez desde que tomó protesta en agosto 30, asume una postura dura contra el gobierno de su amigo José Aispuro Torres.
La reflexión de Soria Ramírez va en el sentido de que el gobierno del cambio debe de ser solidario con la difícil situación que enfrenta la población y propone hacer ajustes severos a la ley de ingresos.
Los priistas, además de la representación del Partido Verde en el Congreso, estuvieron de acuerdo con la reflexión de Soria Ramírez. Quedaron de volverse a reunir al día siguiente, el sábado siete a las nueve de la mañana para afinar el documento que presentarían ante los medios de comunicación el lunes nueve. También se acordó que como fracción no asistirían al encuentro al que convocaba el gobernador Aispuro con los partidos y los alcaldes el mismo sábado siete a las nueve de la mañana.
Los priistas llegaron puntuales el sábado a las nueve de la mañana y durante cerca de dos horas afinaron el documento que se daría a conocer a la opinión pública.
La reunión concluyó pasadas las once de la mañana y uno de los diputados que salió presuroso del edifico legislativo fue, precisamente Soria Ramírez. Se dirigió al Centro de Convenciones Bicentenario en donde el gobernador convivía con alcaldes y legisladores. Llega tarde pero es recibido de inmediato y se sienta en un lugar cercano al ejecutivo estatal.
Al terminar el encuentro con alcaldes y legisladores, el gobernador se toma la foto del recuerdo Adán Soria vuelve aparecer cercano al gobernador. Durante todo el sábado siete la fotografía circuló profusamente entre las redes sociales de los priistas.
El lunes por la mañana, los legisladores citaron a rueda de prensa y más de uno comentó la doble cara de Adán Soria. ¿Lo viste en la reunión con el gobernador? Quedamos en que no íbamos asistir. Lo tienen bien maiceado.
Fueron algunas de las expresiones contra Adán Soria.
Al saber de la doble cara del legislador, Luis Enrique Benítez rehusó participar en la rueda de prensa y optó por sentarse con los reporteros de la fuente, hecho que de inmediato levantó sospechas entre los comunicadores, quienes apenas concluyó la rueda de prensa, se abalanzaron contra Benítez Ojeda para cuestionarlo sobre su comportamiento. El legislador ocultó su molestia y declaró que tales decisiones que se daban a conocer él las había propuesto días atrás.
La serie de medidas de disminución y eliminación de impuestos representarían un boquete al erario público estatal por cuando menos 900 millones de pesos, situación que podrían en serios problemas de operatividad al gobierno de Aispuro Torres.
Al percatarse el mandatario estatal de la endeble unidad priista, les envió la advertencia de paralizar la administración y culparlos, si, siquiera, tocaran la ley de ingresos.
Los priístas de inmediato se “arrugaron” y regresaron el mensaje que no se preocupara, que todo quedaría en meras declaraciones.
Así está el rumbo del tricolor en la entidad; por ningún lado.