MINUTO X MINUTO

Hora de decir basta


Lo escándalos históricos de los gobernantes corruptos, solo son la punta de iceberg de la innegable descomposición de nuestro país, esto ha permitido hacer reflexiones sobre el modelo en general.
El caso de Javier Duarte de Ochoa al que intentan de manera desesperada reducir al espacio económico y se omite el genocidio, la tortura, las fosas clandestinas, los atentados a la educación como fue el caso de la Universidad Veracruzana, agresión a maestros democráticos, los feminicidios, e intentan hacerlo pasar como un hecho individual, omitiendo la red de complicidades para cometer los delitos de lesa humanidad.
Durante los meses en que Duarte de Ochoa estuvo fugitivo, se supo que catearon la casa de sus suegros, en donde se llegó a decir que sacaron grandes cantidades de dinero, pero a la hora de la detención de este pillo del poder político dejaron libre a su esposa Karime Macías, beneficiaria de las fortunas que amasaron robando a los mexicanos.
¿Por qué en un país en donde según el investigador Edgardo Buscaglia más de un ochenta por ciento de los políticos, por acción u omisión son mafiosos, hay tan pocos castigados? ¿Por qué siendo México uno de los países internacionalmente reconocidos como corruptos hay tan pocos castigados?
La respuesta que para algunos pudiera ser compleja, para nosotros no lo es tanto, la estructura jurídico-política del sistema está hecha para que los corruptos no sean castigados, aún y cuando sus fechorías sean evidentes.
Pero no solo están hechas las estructuras jurídicas e institucionales para protegerlos, sino hasta para premiarlos. Así los vemos de embajadores, candidatos, agregados consulares, jueces, magistrados, secretarios de estado, diputados, senadores y demás.
En el último de los casos esos hombres corruptos son empresarios prominentes que de cuándo en vez aparecen en actos políticos, en destapes, tomas de protesta, presentación de leyes contra la corrupción y la impunidad y hasta convertidos en asesores de gobernantes y guías morales de partidos.
En un andamiaje jurídico-político que permite la impunidad, las leyes que lo combaten terminan por servir solo para el discurso demagógico, las estrategias y nuevas vías de justicia penal terminan en fracasos absolutos y las mentes estudiosas al servicio del poder se aprestan a implementar nuevas formas que con bombo y platillo se promocionan, difunden, implementan y se aplican cantidades enormes de dinero inútilmente para convencernos de sus bondades.
Una cosa no perdona el poder, la insurrección y la afrenta al sestado mismo; la Maestra Elba Esther Gordillo no es castigada por corrupta, su error de cálculo es haber intentado rechazar la reforma educativa de estado, ese fue el gran error, creer que era más poderosa que el estado mismo que la creó, encumbró, hizo poderosa, y en minutos la destruyó.
Quizá México este en el umbral del cambio real, pero solo será con la movilización social, los cambios más recientes de otras naciones no se han hecho a partir de partidos ni de líderes, sino del gran movimiento social.
Ojalá México encuentre la vía más adecuada para hacer una revolución pacífica para la estructura política, jurídica, penal, electoral, educativa, de salud y social cambie. Construya el modelo justo, honesto, equitativo y humano al que aspiramos y convencernos que es hora de decir basta.
Cerraré la columna con una de las frases más lapidarias contra el estado que he leído, es de León Tolstoi: Un estado que no garantiza la justicia, no es más que una banda de delincuentes. O no.