MINUTO X MINUTO

Hoy es Javier Duarte, mañana serán otros


La nota principal que seguramente habrá de ocupar gran parte de la semana será la detención de Javier Duarte ex gobernador de Veracruz. Habremos de recibir información abundante desde su niñez, hasta las formas en que su mente perversa fue articulando cada una de las maneras de robar el dinero de la nación y matar al pueblo.
Poco se hablará del entramado que le dio soporte a uno de los fenómenos supuestamente más emblemáticos de la corrupción y el crimen desde el poder en nuestro país, cuando menos hasta este momento.
El caso de Javier Duarte requiere de una análisis más profundo, si bien empieza a filtrarse la manera en que fue escalando la pirámide del poder hasta llegar a la cúspide de su estado, se hablará poco de el ex gobernador Fidel Herrera, uno de sus principales padrinos, quien le heredó el poder a través de una candidatura, después de tenerlo como responsable de las finanzas del estado de Veracruz durante su mandato.
No se hablará, o se hablará poco, de los viajes en helicóptero, o avioneta, que este político-delincuente hizo a la Ciudad de México en plena campaña presidencial del 2012, como cuando le detectaron en el aeropuerto de Toluca unas bolas en la que llevaba doscientos millones de pesos. Lo cual fue un escandalito que poco duró, pronto se acalló y como el monje loco, “nadie supo, nadie sabe”.
Como no se supo de bien a bien por qué y para qué era esa gran cantidad de dinero, los ciudadanos tenemos derecho a imaginar los que queramos, en una coyuntura en la que se tiraba gran cantidad de millones de pesos para que Televisa fabricara candidatos que resultaron ser a los pocos años, gobernantes rechazados por la mayoría de los ciudadanos de este México sufrido, saqueado y asqueado.
Son miles de millones de pesos los que se presume robó el ex gobernador veracruzano, nadie puede hacer este tipo de acción si no es con un amplio abanico de complicidades que van desde funcionarios menores, hasta hombres de la cúpula gobernantes y de la administración pública, los cientos de cuentas congeladas hasta hoy, los ranchos y mansiones detectadas, obras de arte y lujosos vehículos, no reflejan más que la acción no de un individuo, sino de un cartel del cual Javier Duarte era jefe supremo.
Nos enfrentamos al escenario que se vuelve cotidiano, si Javier Duarte fue un gobernante denunciado hasta el cansancio, no solo por sus pillerías económicas, sino hasta de asesinatos cometidos contra la sociedad civil, contra mujeres y periodistas, contra líderes sociales y estudiantes críticos ¿Por qué se le permitió seguir robando a su estado y al país y asesinando a los veracruzanos? ¿Quién o quiénes son cómplices y corresponsables de esta aberración institucional? nosotros creemos que poco se hablará de ello, la nota será personalizada y poco profundizada.
Ciertamente nunca en la historia política de México se había visto a tantos ex gobernadores huir a salto de mata unos, o en prisión otros y no porque anteriormente no hubiera corruptos, sino porque el estado mexicano encubría las tropelías de muchos bajo la premisa de que era preferible omitir, callar, y ocultar que poner en riesgo el prestigio de las instituciones, sin saber que las iban deteriorando poco a poco hasta hacerlas estallar.
Claro que a los mexicanos nos da gusto que hayan detenido a Tomás Yarrington, a Javier Duarte y que haya ido solo a entregarse en un error de cálculo el ex gobernador de Sonora Guillermo Padres, aún falta otros, y lo más lamentable es que no sabemos cuántos de los gobernadores que están en funciones cuando terminen su mandato andarán a salto de mata porque el problema de la corrupción en México es estructural, mientras haya un modelo qué se los permita, los escándalos, raterías y crímenes cometidos por el poder político, júrelo usted, se repetirán. O no.