MINUTO X MINUTO

Lo bueno está por venir, dijo el clásico


Una de las reflexiones que escucho de manera reiterada es la de que vivimos un momento de incertidumbre y confusión, es cierto, no hay certeza de nada, ni económica, ni política, ni siquiera religiosa, también los ministros de las diferentes religiones andan a la greña de manera soterrada.
Nuestra opinión al respecto es que la humanidad siempre ha vivido en situaciones de incertidumbre, quizá con lapsos de cierta “tranquilidad”. Esta confusión e incertidumbre se agudiza en momentos de cambios sociales profundos, o bien cuando los sistemas o modelos sociales entran en crisis aguda.
En el tránsito de la caída del esclavismo y la construcción del feudalismo no se sabía con claridad qué nueva forma de modelo se formaba, de hecho, los mismos esclavos no tenían clara su situación de libertad, la cual se fue dando de manera gradual. Si bien la rebelión de Espartaco es la emblemática de este periodo de rebeldía y desaparición del esclavismo, el proceso duró largo tiempo.
Luego vendría la caída del feudalismo después de quince siglos de mantenerse como modelo en el poder. La aparición de las maquinas, el cuestionamiento religioso, la aparición de nuevas religiones, la presencia de los primeros racionalistas y el método científico, la sustitución del trabajo artesanal por el de la producción en serie, trajeron una crisis muy fuerte en la humanidad, tampoco se sabía cuál sería su futuro.
La coyuntura actual es igual, el neoliberalismo como modelo de explotación global entra en crisis, su fundamento económico concentrador de riqueza con gobiernos que lo protegen y justifican están siendo no solo cuestionados sino rechazados.
Las oligarquías se endurecen, desatan guerras, provocan atentados, intentan supervivir a como dé lugar, pero su tiempo llegó, será una lucha larga que genera incertidumbre, pero que conforme se agota el modelo se irán creando alternativas con mayores posibilidades de equidad, justicia y autogestión.
El imperio bizantino sustituyó al imperio romano en su caída y este a su vez fue sustituido por bloque de naciones que se repartieron el mundo después de las guerras mundiales. Surgieron las confrontaciones entre “ismos”: socialismo, comunismo, capitalismo, imperialismo; ninguno de ellos pudo dar respuesta a las exigencias humana, entraron en crisis y se fueron diluyendo como opciones.
Nuestro país tiene muchas décadas de incertidumbre, quizá sea su constante, los imperios prehispánicos no garantizaban seguridad, su espíritu guerrero y su modelo tributario entraba en crisis, caían unos y se empoderaban otros.
La violencia genocida con la que los españoles y portugueses conquistaron el continente no trajo seguridad en nada. El país pertenecía a los españoles y los originales eran esclavizados, sujetos a las peores violaciones a su condición humana, porque hasta eso les regatearon.
La Reforma planteó más dudas que certezas, se intentaba crear un modelo jacobino con similitudes con el modelo estadounidense, la falta de solidez terminó con la dictadura porfirista y su contrarreforma.
La Revolución Mexicana terminó en confrontaciones entre grupos y el constitucionalismo segregó a quienes combatieron por un modelo más justo, los ganones fueron los caciques regionales destacando los sonorenses, coahuilenses y chihuahuenses. El pueblo no supo qué iba a pasar con ellos.
Luego vinieron los partidos que se apoderaron del poder político con concesiones moderadas que mantuvieron a la población en cierta calma, pero la corrupción y la impunidad, a la que se agregó la violencia brutal ha hecho que el modelo entre en grave crisis estructural.
Ciertamente la crisis nos mete en una confusión y fuerte incertidumbre, pero vendrá la construcción de un nuevo modelo y como dijera el clásico, lo bueno está por venir. O no.