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Los amnistiados


Otro planteamiento que hizo Andrés Manuel López Obrador precandidato a la Presidencia de la República por Morena, es sobre la amnistía a quienes enfrenten condenas por narcotráfico, claro, esto también puso el grito en el cielo de los conservadores trasnochados y a los contrincantes en la lid política con vistas a obtener la Presidencia de la República.
La amnistía es una facultad que tiene el Ejecutivo municipal, estatal o federal, en determinadas épocas del año, como en Navidad; se suele poner en libertad a presos como un acto de benevolencia en un día especial, lo mismo sucede el diez de mayo con reclusas y en otras situaciones especiales, hasta hoy, no habíamos visto que se escandalizaran por ello las mentes puritanas, las que por cierto callan ante otros crímenes que quizá luego abordemos.
López Obrador propone medidas que pudieran ser efectivas para ir avanzando lo más posible contra la violencia y la delincuencia, es válido no estar de acuerdo, pero hasta hoy, los demás partidos y ciertos conservadorcillos de poca monta no han formulado ninguna opción, lo que hace suponer que se quedarán con la que han sostenido y desató los demonios en este país, la de creer que con soldados y policías, además de la construcción de cárceles, de las que se llevan grandes tajadas de dinero al inflar costos, se va a controlar el desquiciamiento que existe en materia de seguridad, violencia y crimen.
Ya lo decían en Coparmex, lo sostiene Muñoz Ledo y otros connotados estudiosos del estado: estas medidas no darán ningún resultado y parecen apuntar, junto con la Ley de Seguridad Interior, a una acción contra la protesta poselectoral ante un posible fraude.
La estrategia de los anti lopezobradoristas es muy sencilla, no racionalizar las propuestas de López Obrador, solo usarlas para generar miedos, darles un contenido extremo, no mencionar ni por equivocación que son propuestas para que sean discutidas, analizadas, meditadas por juristas, analistas, constitucionalistas, académicos, empresarios, intelectuales, analistas, y que de esas opiniones surja una decisión. Claro, esto no se dice, las propuestas de López Obrador se manejan como un hecho, lo cual aprovechan para decirle de todo y colgarle todo tipo de milagritos.
Los detractores por consigna y no por inteligencia, no dicen que en el tráfico de drogas hay toda una cadena que va del cultivo, al procesamiento, comercialización, traslado, venta y consumo, y que la peligrosidad del individuo que se dedica a esta actividad ilícita es diferente. Incluso, el entorno económico, social, familiar, psicológico, cultural, en cada caso tiene muchas variantes.
No es lo mismo un capo de altos vuelos que se la juega, a uno de cuello blanco que manda, diseña, decide y permanece en las sombras, es más, socialmente es gente honorable.
Tampoco es lo mismo el llamado “burro”, utilizado para trasladar droga que a veces es usado solo como carnada para justificar detenciones y pasa largos años de su vida en prisión, o los sicarios, expertos en crueldad, o el que roba para una dosis de droga.
Todos son culpables, cierto, pero su contexto define muchas situaciones, hay miles de campesinos presos por cultivar enervantes cuya peligrosidad es mínima y el abandono de sus familias dramático.
Los escandalizados por conveniencia, no por convicción, manejan la propuesta de López Obrador como si se fueran a abrir de par en par la puerta de las prisiones a los más torvos delincuentes.
Por supuesto, no dicen que se tendría que aprobar una ley de amnistía, con una ley reglamentaria muy precisa, con controles para quien sea beneficiado, estos asustados, por cierto, callan cada vez que alcanza la libertad un criminal no por amnistía, sino por fallas en lo que se llamó la averiguación previa, hoy el debido proceso, forma legal de darle salida de las cárceles a quienes seguirán ofendiendo y agrediendo a la sociedad, no pocos de quienes se asustan de las propuestas de López Obrador están en el negocio de buscar la libertad de quienes no la merecen. O no.