MINUTO X MINUTO

Una aberración más


Qué pasa cuando una mujer roba en una tienda departamental, o en una cadena de tiendas dos litros de leche para llevar a sus hijos, sin duda una medida desesperada producto del hambre atroz y la angustia extrema.
Qué pasa cuando un joven roba una caguama, unos chocolates, unas jovencitas sustraen unos labiales, unas prendas de ropa interior o simplemente unas golosinas. Ninguno de estos jóvenes tiene empleo y por supuesto sin un centavo para satisfacer sus necesidades por mínimas que sean, si usted quiere no necesarias como una caguama, pero que forman parte de una realidad social de convivencia juvenil, lo aceptemos o no.
Los chicos o la madre angustiada es detenida, los chicos o ella metidos en un cuarto de la negociación o simplemente encerrados en los baños, se le habla a la policía, se interponen la demanda y los detenidos pasan tres años en la cárcel. La ley del escarmiento establecida en convenios no escritos con los gobiernos, la manera de atemorizar a otros jóvenes, a otras madres angustiadas.
Escarmientos a los “ladrones” que se atrevieron a sustraer productos de las grandes negociaciones multimillonarias, en muchos casos extranjeras que pagan salarios de hambre, que someten a su personal a revisiones insultantes, que les niegan la posibilidad de sindicación, que sufren atropellos laborales y violación a sus derechos humanos ante la mirada cómplice de nuestros gobernantes que a cambio se llevan buenas tajadas mensuales. Por cierto, empresas que no solo no pagan impuestos, sino que Hacienda les regresa cantidades multimillonarias.
Y qué pasa con los grandes ladrones que saquean a nuestro país, los que se han apropiado de los recursos de los contribuyentes, los ligados a los intereses más perversos, los que dejaron de ser seres humanos y se convirtieron en bestias poderosas, soberbias, prepotentes, ambiciosas, injustas y por supuesto inhumanas.
Qué pasa con esos individuos a los cuales el pueblo les concedió el poder con su voto en las urnas, aunque haya sido una minoría de ciudadanos que fueron arrastrados por el discurso mentiroso de los ladrones en campaña, propuestos y arropados por partidos que los exhibieron como defensores de la paz, la justicia, el orden, el progreso y garantes de las libertades ciudadanas. Detrás del trabajo de actores malos estaba el verdadero rostro de maleantes perversos y sus partidos cómplices.
Qué pasa con su fechorías, denunciadas, documentadas, comprobadas, pues nada, absolutamente nada en un país que estrena “Ley Anticorrupción”. Los señores diputados que ganan un dineral y que deberían ser corrientes de transmisión de los reclamos del pueblo dejaron pasar el tiempo para que los delitos de estos monstruos prescribieran y ya no se pudiera hacer ninguna investigación. Así de fácil, dejaron en la impunidad a los ladrones del pueblo.
Son decenas o cientos de millones de pesos que se fueron a las cuentas personales de los ladrones con poder, con los caminos abiertos a la impunidad más monstruosa en un país de más de sesenta millones de pobres, de cientos de niños desnutridos, de millones de trabajadores con salarios de hambre, de millones de ancianos desvalidos, de millones de enfermos sin medicamentos, de millones de jóvenes sin oportunidad de estudiar ni de tener empleo, obreros con pagos de miseria.
Así es este país, mientras la necesidad lleva a los de abajo a pasar tres años de cárcel por un robo equivalente a treinta pesos, los mafiosos como los presuntos delincuentes Ulises Ruiz, Eduardo Bours, Guillermo Padrés, Rodrigo Medina, Fidel Herrera, Ivonne Ortega, José Natividad González Parats, Emilio González Márquez y otros más, no serán molestados ni con el roce de una página del código penal, mucho menos con la Ley Anticorrupción, porque los diputados mañosamente dejaron pasar el tiempo para que prescribieran sus acusaciones. Y de su presunta responsabilidad por crímenes de lesa humanidad, en otra ocasión hablamos. No tienen madre. O no.