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Sostenibilidad urbana y abandono rural

y el medio ambienteLos pronósticos que desde hace algunas décadas realizan expertos del crecimiento poblacional, su movilidad y los procesos de migración, apuntan a una progresiva concentración humana en las ciudades, de cerca del 70% de los seres humanos del planeta, hacia el año 2050. Ello supone, por un lado, el abandono y el consecuente deterioro por erosión y desertificación de amplias zonas agrícolas, en muchos casos fértiles productoras y proveedoras de alimentos fundamentales para la sana nutrición y por otro, todo un conjunto muy diverso de problemas de índole social, económico, ambiental y de calidad de vida en las ciudades.
Es una tendencia sin duda muy difícil de detener y más aún de revertir, parece un hecho consumado que así será, sobre todo en la gran mayoría de los países en desarrollo como México. Las políticas públicas, el avance tecnológico logrado, nuestro estilo de vida, nuestras aspiraciones individuales y como familia, así como la globalización en que estamos inmersos, nos están llevando a una incesante búsqueda de mejores condiciones de bienestar siempre visto desde el enfoque de una vida más fácil y cómoda. Algo totalmente lógico y válido. Sin embargo, con poco énfasis en el cuidado de los recursos naturales y nuestro entorno, ese es el problema.
Requerimos tener la conciencia que no solo nosotros sino también y especialmente las generaciones que vienen por delante, no podremos disfrutar de una vida sana y con calidad si no estamos al tanto, defendiendo y cuidando lo que ocurre con los elementos naturales que nos dan sustento como el aire, el agua, el suelo, la vida animal y la vida vegetal. En ellos están y no en ningún otro invento del hombre por más que nos facilite la vida o nos dé un aparente bienestar, los recursos vitales para nuestro desarrollo. Ellos son condición indispensable para la existencia, así los debiéramos valorar y por lo tanto, en un acto de consideración a nosotros mismos, apreciar.
Pero regresando a nuestro tema principal, ante la mayor y probablemente insostenible concentración humana, amenazadora del crecimiento irregular de la superficie urbana, de la pérdida o deterioro de las ecosistemas proveedores de beneficios ambientales como son los ríos o áreas forestadas o de las zonas de infiltración y recarga de agua a los mantos freáticos, del incremento en la demanda de servicios básicos fundamentales como el agua potable, el saneamiento, el transporte, la salud, del incremento también de los desechos solidos y residuos de todo tipo, en suma, amenazadora de mayor contaminación y degradación ambiental, el gran reto por delante será cómo hacer sustentables las ciudades cuando ahora mismo ya el 54% de la población mundial vive en ellas.
Actualmente la población en las ciudades del mundo es de 3,900 millones de personas, de ellas más de la mitad vive en ciudades con menos de 500 mil habitantes, mientras que aproximadamente el 12% habita las grandes ciudades de más de 10 millones. Son las ciudades pequeñas de entre 500 mil y 1 millón de habitantes y las medianas entre 1 y 5 millones de habitantes quienes están experimentando el mas rápido crecimiento de modo que para el año 2025, las megaciudades representarán solamente el 10% del crecimiento mundial urbano. Por su parte, las ciudades medianas y grandes contribuirán con más del 50% del crecimiento global, seguidas muy de cerca por las ciudades pequeñas.
Por otro lado, de acuerdo a datos de Naciones Unidas World Urbanization Prospects aproximadamente 1,000 millones o sea uno de cada siete habitantes del mundo ocupa asentamientos urbanos de forma irregular en precarios hogares autoconstruidos, cifra que se va a incrementar hacia el año 2050 para llegar a los 3,000 millones de seres humanos viviendo en estas circunstancias de pobreza, inseguridad en la tenencia de la tierra, carencia de servicios públicos elementales o muy deficientes, drogadicción, delincuencia y problemas de salud, entre otros.
Esta situación inevitable obliga a los entes de gobierno y a la sociedad en su conjunto, en un contexto de buena gobernanza, a emprender acciones preventivas y de fondo para redireccionar la forma como se desarrollarán en el futuro las ciudades y convertirlas en saludables, verdes, inclusivas, inteligentes, productivas, seguras, flexibles y sobre todo resilientes a los embates de un Cambio Climático que, no hay duda, continuará por muchos años más bajo una inercia que ya empezó y que solo se detendrá cuando el proceso de las propias fuerzas desatadas de la naturaleza y la cadena de elementos naturales que aún quedan, encuentren de nuevo sus equilibrios.
Pero para lograr restablecer algo de estos equilibrios perdidos, todos, sociedad y gobiernos, tendremos que hacer lo correspondiente para restañar en lo más posible los daños causados al planeta. Parte fundamental de esto son las metas que ya se han fijado desde hace mas de una década en los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio y que serán revisados y seguramente cuestionados algunos de ellos por su incumplimiento, en el año 2015 que está por llegar.
Algunas ciudades sin embargo, sobre todo de los países desarrollados como Japón, Alemania, los Emiratos Árabes, van a la vanguardia en la sustentabilidad urbana, mostrando acciones y estrategias adoptadas en sus ciudades que aun con economías, idiosincrasias y modos de vida diferentes pueden ser ejemplo y adaptadas a nuestros países en desarrollo. Estrategias de desarrollo urbano amigables con el medio ambiente en materia de planificación urbana, vivienda, energía, transporte, gestión del agua y de los residuos solidos, salud, prevención de desastres y combate al cambio climático y a la pobreza, pueden ser un apoyo para avanzar en tener un mejor lugar donde vivir.
Bajo las premisas de hacer un uso reducido de la energía, procurar un mayor respeto y cuidado del medio ambiente evitando dañar los ecosistemas y áreas naturales, y en general hacer eficiente la gestión de los desechos y el suministro y preservación del agua y la atmósfera limpia, una de las principales características de la sostenibilidad en estas ciudades, es la incorporación de las energías limpias como la solar, la eólica o la geotérmica a través de planteamientos innovadores, diseños integradores y uso de tecnologías cada vez más avanzadas en los procesos de producción y en la vida cotidiana.
Pero aun con esto, no todo debe centrarse en tener mejores ciudades y concentrar los esfuerzos económicos en ellas para que llegue mas gente, claro que se deberá procurar la sostenibilidad para una vida mejor, pero también es fundamental establecer las políticas, los planes y programas necesarios para que en un gran ejercicio de equidad, justicia social y equilibrio territorial, de habitabilidad poblacional, cuidado de nuestros recursos naturales, producción de alimentos y mantenimiento de la fertilidad y los ecosistemas en agua, suelos y bosques, se debe limitar el crecimiento de las zonas urbanas y canalizar más recursos y programas para generar los satisfactores en las zonas rurales que disminuyan la tendencia de migración de sus pobladores y el abandono de su actividad y sus tierras. Seguro también mejorará su calidad de vida.

Twitter: @_jorgenevarez
jnevarez_01@yahoo.com.mx

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