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… Todo comienzo tiene su encanto

un derecho sin reves

El 2015 ha iniciado y se antoja prometedor ya que comenzaremos una etapa de consolidación en diversas áreas fundamentales, las once grandes reformas estructurales hoy son una realidad: la laboral, la financiera, la hacendaria, la de competencia económica, la de telecomunicaciones, la energética, la educativa, la nueva ley de amparo, el nuevo código nacional de procedimientos penales, la de transparencia y la político-electoral.
Reformas fundamentales y transformadoras que, sin lugar a dudas, comenzarán a dar sus mejores frutos en este año. En otras palabras, se han sentado las bases para el desarrollo regional y nacional que permitirá a las y los mexicanos de las generaciones presentes y futuras mejorar su calidad de vida y gozar de mayores y mejores oportunidades.
Además de estas grandes reformas, se llevaron a cabo desde el Congreso muchas otras de vital importancia para la vida nacional, las cuales estoy segura, también empezarán a reportar sus mejores beneficios.
Se ha realizado un trabajo mayúsculo que exige un esfuerzo adicional y continuado. Por ello, en este año habremos también de construir el andamiaje legislativo en materia de anticorrupción, así como para fortalecer el estado de derecho en donde la seguridad y la justicia habrán de ser los ejes medulares.
El célebre matemático y filósofo griego decía, “el principio es la mitad del todo”, y en México hemos iniciado ya lo que por tantos años habíamos esperado. No podemos negar que en un recuento honesto, los claroscuros del 2014 por momentos nos han desalentado, a pesar de ello, estoy cierta de que en un futuro próximo la realidad de hoy y de mañana serán diferentes a la de otrora.
Confieso que prefiero el pensamiento optimista sobre el pesimista porque me parece más saludable, lúdico, creativo, frontal e incluso responsable. Preferencia que de ninguna manera está asociada al pensamiento mágico ni mucho menos a un romanticismo invernal, simplemente creo que este país y quienes lo habitamos, hemos andado ya un camino que construimos a base de mucho esfuerzo y porque no decirlo también de muchas frustraciones, de ahí que aprendimos a no claudicar y refrendamos la importancia de la unidad nacional y de la corresponsabilidad.
Sabemos de cierto que México somos todas y todos, ciudadanía y autoridades, representad@s y representantes; cada quien desde su trinchera, deberá hacer lo que le corresponde y no dimitir.
Los revanchismos ni las personalidades mesiánicas tienen ya cabida en nuestro país. Ha llegado la hora de los liderazgos legítimos, de las instituciones fuertes, de la justicia, de la equidad social y distributiva, de la ciudadanía renovada y de la legalidad.
Vislumbro un mejor destino para las mexicanas y los mexicanos, más cierto, más solidario, más humano y, por lo tanto, más habitable. Comienza el 2015 y con él una nueva etapa que nos invita a construir nuevos paradigmas, -lo cual me ilusiona- porque como escribió Goethe “todo comienzo tiene su encanto”.

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