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Triunfo histórico

Fernando Ramírez Guzmán

La victoria del pasado domingo de la selección mexicana de futbol, frente a su similar de Alemania, fue toda una proeza deportiva que se inscribe con letras doradas en la historia de las participaciones del tricolor en la máxima justa mundialista.
Contra todo pronóstico, el cuadro mexicano se impuso con autoridad y disciplina táctica al campeón del mundo de la especialidad. Fue la mayor sorpresa de este mundial, hasta el momento. Como es ya una costumbre, los mexicanos se despojaron los colores de sus equipos favoritos de la liga mexicana y se pusieron la verde. También se dejaron atrás las preferencias políticas y, en cambio, afloró el sentido de pertenencia y el fervor patriótico.
El director técnico colombiano, Juan Carlos Osorio, pudo callar las voces criticas del periodismo especializado y de gran parte de la afición, quienes a pesar de las estadísticas favorables que sustentan su trabajo, no dejaban de resistirlo, de cuestionarlo.
Los mundiales de futbol son, entre otras muchas cosas, los escaparates para marcar tendencias en cuestiones tácticas. México jugó con un 4-2-3-1, que ha sido el parado táctico más socorrido hasta el momento, en donde la columna vertebral la forman dos medio volantes centrales, o de contención. Lo que se conoce en el argot como el “doble 5”. En ese esquema esa función la desempeñaron Héctor Herrera y Andrés Guardado, quienes fueron muy superiores a los alemanes Toni Kroos y Sami Khedira.
Hace tiempo, a manera de broma, se contaba la anécdota de que un entrenador de un equipo chico le pidió a su directivo le contratara un medio creativo, lo que se conoce como un “10”. Por exceder el precio del jugador a las modestas finanzas del club, el directivo trató de compensar al entrenador contratando dos “cincos”, o medios de contención.
Para México fue determinante el alinear con doble cinco, en cambio, en la Argentina de Jorge Sampaoli, no cayó nada bien el que haya optado por esa opción (Mascherano – Biglia), ante un equipo como Islandia que para 2 lineas de 4 y juega en 30 metros. Un esquema muy defensivo.
Otro factor determinante fue el papel que desempeñó Carlos Vela, desde su posición de media punta o “nueve y medio”. Durante todo el primer tiempo jugó entre los medios de contención alemanes y los defensas centrales. Siempre recibió desmarcado y perfilado con el arco contrario enfrente.
Un tercer punto a considerar fue el empeño que el equipo tuvo en el regreso para marcar. Una crítica muy recurrente en el plano internacional para el futbolista mexicano es que lo caracteriza una falta de oficio para marcar y por ser tácticamente distraídos. El domingo levantaron un muro verde al que los alemanes les costó eludir. Finalmente, el grito que se le pegó al Chuky Lozano para que recorriera toda la franja y bajara a cubrir los embates de Joshua Kimmich fue determinante.
El gol de México, producto de un contragolpe bien estructurado, en donde se pudo observar la rápida transición de defensa a ataque jugando a uno, máximo dos toques, demuestra la importancia que en el futbol actual tienen los jugadores rápidos y habilidosos que son efectivos para el uno contra uno. Y pensar que los llamados extremos estuvieron desahuciados hace algunos años. Se prescindía de ellos. Hoy son determinantes.
El triunfo del tri, volvió un día ordinario en un suceso extraordinario. Eso solo la pasión por el futbol y por la selección lo hace posible. Muchos días de estos.

ladoscuro73@yahoo.com.mx
@ferramirezguz

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