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UJED, fuera del catálogo de universidades quebradas

Nueve universidades públicas del país enfrentarán a finales de año un pasivo acumulado de 16 mil 677 millones de pesos, que les impedirá pagar nómina, prestaciones, pensiones, jubilaciones y operar, advirtió la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior.

Se trata de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la Benito Juárez de Oaxaca y la Juárez Autónoma de Tabasco, así como las autónomas del Estado de México, Morelos, Nayarit, Sinaloa, Zacatecas y Chiapas. Estas instituciones deben siete de cada 10 pesos que les entrega el Gobierno federal como subsidio.

Estas nueve instituciones públicas de educación superior concentran una nómina de alrededor de 60 mil empleados, así como una matrícula de 212 mil 582 estudiantes.

Las universidades deben siete de cada 10 pesos que les entrega el Gobierno federal como subsidio público. Es necesaria una solución estructural al problema, alertó la asociación que concentra a las 193 universidades más grandes e importantes del país.

En 2018 la Secretaría de Hacienda entregó recursos extraordinarios por 2 mil 309 millones de pesos para que ocho de las nueve universidades, con excepción de la ubicada en Chiapas, pudieran enfrentar el pago de nómina y aguinaldos de los últimos meses de 2018.

A cambio del recurso, se comprometieron a realizar programas de disciplina financiera: optimizar su planta de maestros y trabajadores, asegurar el cumplimiento de cargas horarias, suspender nuevas contrataciones, congelar las plazas vacantes y reducir el personal por honorarios, así como reducir el peso financiero de las prestaciones contractuales no reconocidas por la SEP y su sistema de jubilaciones y pensiones.

Afortunadamente, la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), no se encuentra en ese catálogo de universidades que colapsan por la inestabilidad financiera y esto se debe, en gran medida, a que el rector Rubén Solís Ríos, desde su llegada a conducción de la Máxima Casa de Estudios, se puso a hacer un reordenamiento financiero como fue revisar la nómina para detectar y erradicar a los aviadores.

El otro plan fue ingresar a la Universidad Juárez a la ruta de la austeridad, cancelando todo tipo de lujos que se daban los funcionarios de la administración central y directores de unidades académicas; redujo sueldos de burócratas universitarios y de los ahorros, logró crear bolsas para que los profesores de hora-semana-mes puedan concursar con sus proyectos de investigación así como concursar todas las plazas vacantes en las unidades académicas.

Como podemos apreciar, la UJED bajo el rectorado del maestro Solís Ríos, se ha apegado a los lineamientos de austeridad de la ANUIES, para lo cual también tiene la mira puesta sobre los investigadores y los profesores de tiempo completo, especialmente de aquellos que tienen otros trabajos y no desquitan sus labores de docencia, investigación, gestoría y tutorías; esto nos lleva a pensar que se debe aprovechar cada peso que gasta la Universidad, como es en el caso de sus profesores e investigadores para que generen conocimiento y formen mejores profesionistas.

Como podemos apreciar, la UJED avanza, se percibe orden financiero y aprovechamiento administrativo, planeación en los servicios educativos pero sobre todo, el rescate de los valores que dan identidad universitaria como fue el homenaje a Don Ángel Rodríguez Solórzano y no aletargar la designación del decano, que recayó en un juarista de cepa como lo es mi querido maestro, Don Eduardo Campos Rodríguez.

Todo esto nos viene a demostrar que una nueva UJED está en marcha, y la estamos echando a andar todos los universitarios desde nuestras respectivas trincheras, ya sea desde el cubículo, desde el aula o desde la escoba y el trapeador, pues la UJED somos todos y hoy, se respiran aires de libertad juarista. Gloria por siempre a nuestra Universidad.

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