Loading

Un orgullo la Biblioteca Pública del Estado

Seguramente es la Biblioteca Pública del Estado “José Ignacio Gallegos” la obra emblemática del gobierno de Armando del Castillo Franco, ubica-da precisamente en el pináculo del histórico cerro del Calvario, enclavado en el barrio del mismo nombre; pero es menester decirles, amigos, que esos terrenos no eran del gobierno, que fue muy difícil adquirirlos porque estaban en manos de particulares.

Pero a Don Armando le habían gustado esos terrenos, y como él decía, tenía una perseverancia a toda prueba. “Armando es armado, y siempre se sale con la suya”, decía. Ya no le satisfacían las otras opciones. Un día platicaba que, en su casa de la Ciudad de México no “prendían” las palmas, que lo intentó y lo volvió a intentar nueve veces, hasta la décima vez que volvió a sembrarlas, habían “prendido” y “le pegaron”, hasta que vio que estaban creciendo, descansó y eran su trofeo al tesón.

La ubicación del lugar para la biblioteca desde que lo llevó el Arq. Gu-tiérrez a conocerlo le llenó el ojo, era ideal; es un mirador natural de la ciudad, está aislado sin salirse de la ciudad, tiene la quietud que da la pa-norámica, sobresale de la ciudad, tenía muchas virtudes; acordaron el go-bernador Del Castillo y su secretario de obras públicas, el Arq. Guillermo Gutiérrez -trabajador como una hormiguita, no pudo tener un secretario tan empeñoso y trabajador como Memo-, que allí se levantaría lo que sería su obra emblemática, la Biblioteca Pública del Estado.

Sin embargo no se imaginaban lo que iban a batallar. Los propietarios le querían vender los terrenos muy bien vendidos; el gobierno no les llegaba al precio. Tuvieron que expropiárselos con un pago justo, claro. Los dueños de los tres predios eran Carlos Majul, Francisco Sosa -sí, el popular Pancho Sosa de los equipos de sonido que usted y yo cono-cimos desde hace muchas décadas-, y el tercer predio era propiedad de otro duranguense que de pronto escapa a mi memoria.

Boulevard Domingo Arrieta

Ante la necesidad de construir una vialidad que facilitara el desahogo y fluidez del boulevard, que tenía sólo 7.3 mts de ancho, se procedió a cortar desde su raíz, un sin número de eucaliptos que estaban en los costados desde la privada de Barraza hasta la calle Chihuahua.

También se expropiaron unos lavaderos públicos que se ubicaban fren-te al INIFED, así mismo al Lienzo Charro que presidia el Sr. Valdez, se le “afectó” en toda su longitud de quince mil metros cuadrados de ancho, se les repuso la barda que estaba en mal estado y se les indemnizo a satis-facción. No al valor catastral, que es más ínfimo, sino al valor comercial.

Así mismo, hubo necesidad de reubicar todos los puestos fijos de co-merciantes establecidos en el jardín Cantarranas, para lo que se construyó un edificio conocido como los Arcos que tenía frente y acceso por la pri-vada Barraza y por el boulevard Domingo Arrieta.

Como se podrá constatar, fue la obra de Armando del Castillo Franco, la que vino a transformar la vialidad de nuestra ciudad y municipios, no existiendo prerrogativa ni oposición, pero consintiendo su ejemplo de no afectar ni lastimar a nadie ni en su dignidad ni en su patrimonio.

Se construyeron muchos ejes viales secundarios, como la calle Canelas hasta el COBACH Siberia y la ampliación y pavimentación de la calle Nazas, de Pino Suarez a Canelas y muchas más.

Parques y jardines

Se reconstruyeron los jardines de las Colonias Silvestre Dorador, San Antonio, Analco, Plaza de Armas, San Agustín, Las Moreras y el Parque Guadiana; así mismo la plaza conmemorativa al exgobernador Ángel Ro-dríguez Solórzano, ubicada en el boulevard Domingo Arrieta, y se ado-quinaron las banquetas de todos los bulevares y muchas plazas públicas, generando gran cantidad de mano de obra en la fabricación y colocación del mismo, beneficiando a muchos comercios con más fluidez peatonal para enfrentar etapas económicas difíciles.

Se construyó la prolongación de Primo de Verdad, partiendo de calle Morelos a Francisco González de la Vega, se conectó el histórico Barrio de Tierra Blanca hasta el fraccionamiento del Empleado Postal a través de la calle Mina y Belisario Domínguez; la calle Zacatecas de la colonia Morga en la parte norte de la ciudad, que une las colonias Héctor Mayagoitia, Miguel de la Madrid, la PRI, Lázaro Cárdenas y otras que fueron pavimentadas.

Puso especial interés en dotar de servicios públicos a la Ciudad Indus-trial de Durango y Gómez Palacio, ampliando las reservas territoriales, dotándola de servicios públicos como agua, drenaje y energía eléctrica; además, construyó el Gasoducto de Durango a Gómez palacio, dando respuesta a la solicitud de los industriales, cuyo compromiso fue el de traer empresas de industria a la mismas.

Se remodeló la Plaza IV Centenario, se cambió el piso para que luciera más con cantera, se construyeron jardineras y se instalaron en ella postes con lámparas estilo colonial, así como el asta bandera. A la Plaza de Armas se le restituyó también el piso, se construyeron cuatro fuentes (espejos de agua con alumbrado), se reconstruyeron las jardineras y se colocaron postes con lámparas estilo colonial.

Continuará…

Comenta con Facebook