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Un sueño que algún día se alcanzará, el ferrocarril Durango–Mazatlán

Fue allá por finales del mes de Mayo de 1970, durante la gira del candidato presidencial Luis Echeverría Álvarez, en la Ciudad de Durango, cuando el perseverante líder popular Pedrito Ávila Nevárez, con su conocida vehemencia, le planteo la importancia de continuar hasta su terminación, del proyecto frustrado, de una fabulosa inversión para el ferrocarril a Mazatlán y que el gobierno federal retomara la construcción de lo que se llegó a conocer como el proyecto M-M. Mazatlán-Matamoros.
Ya como gobernador, cuatro años después, recién ungido como tal, Héctor Mayagoitia, retomó esa demanda que siempre ha significado un acariciado anhelo de los duranguenses, como así se lo confió hace muchos ayeres al autor de este libro, cuando éste le cuestionó sobre cuál sería la obra no alcanzada y que le hubiera gustado haber logrado, después de una autopista que inició el gobernador Ángel Sergio Guerrero Mier.
“Cómo olvidar que en la agenda de mi primer acuerdo como gobernador con el Presidente Echeverría, el día primero de Noviembre de 1974, le reiteré ese sentido planteamiento, considerando además del transporte barato y lo atractivo que sería para fomentar el Ecoturismo por las majestuosas montañas y los exuberantes bosques de nuestra Sierra Madre Occidental”. Dijo Mayagoitia.
“Sino también, por su alto detonante económico en que se convertiría para el país” -continuó el ex mandatario estatal- “La conectividad de esta región norte de México, generaría un flete sin precedentes de Mazatlán con Matamoros, para el tránsito de mercancías de Japón a Los Estados Unidos”, señalándole al Presidente, que le faltaban 200 kilómetros de Vías y que ya se habían construido varios túneles y puentes y que también estaban instaladas 140 kilómetros de Vías ferroviarias de la Ciudad Capital a la cabecera municipal de Pueblo Nuevo, El Salto. “El Presidente se vio interesado en el tema y tomó nota, ese hubiera sido mi gran meta”.
Resulta que, un par de meses después, el 1 de Enero de 1975, estando en el Puerto de Mazatlán, Echeverría dio instrucciones a la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, para que se revisara nuevamente ese ambicioso proyecto y ordenó un actualizado estudio técnico para analizar su factibilidad que años antes había dictaminado su improcedencia con un amplio costo-beneficio.
Transcurrieron pocos meses y, el Ing. Luis Enrique Bracamontes, secretario del ramo, le comunicó al gobernador de Durango, la lamentable noticia, en el sentido de que, persistía la incosteabilidad, y no sólo era el elevadísimo costo de la obra, sino que, para darle utilidad en el transporte de contenedores provenientes del Oriente hacia el Occidente, se requería, primero, convertir a Mazatlán, en un “Puerto de Altura”, lo que representaría otra fuerte inversión.
“De confirmarse la noticia que Mazatlán está en vías de convertirse en plazo inmediato, en un Puerto de Gran Calado”, nos hubiera acercado a alcanzar ese sueño.
Con anterioridad, el entonces subsecretario de Educación Media, Técnica y Superior, como miembro de la Comisión para el Desarrollo Socioeconómico del Estado de Durango, había participado, el 3 de Septiembre de 1971, en el Primer Congreso Nacional sobre Desarrollo Regional y Comercio Exterior, donde se había presentado el “Proyecto del Corredor de Desarrollo Regional Mazatlán-Matamoros”, que contemplaba “La rehabilitación ferroviaria entre las dos terminales portuarias, la construcción de Puerto de Matamoros y la modernización de Mazatlán.

Durango cuidará sus pastos dijo HMD
Ante la gravedad de erosión de suelos de pastizales en el Norte del Estado, en 1976 se promovió una pionera Ley de Pastizales para impedir el sobrepastoreo (especialmente debido al alquiler de pastizales), como parte de la política de uso racional de los recursos naturales del estado.
Estando en Gómez Palacio, les dijo el Dr. Héctor Mayagoitia Domínguez, a representantes del nuevo centro de población de Tlahualilo, “Un recurso natural debe preservarse para que sea herencia de las siguientes generaciones y quienes los estén explotando irracionalmente, serán frenadas durante mi gobierno”.
En concreto, se refirió a quienes son propietarios de miles de cabezas de ganado, que las envían de otros estados vecinos a que pasten en suelo duranguense, hasta agotar el recurso renovable y crear zonas áridas, donde era un “tapete” verde hasta donde alcanzaba la vista.
Con voz enérgica no pocas veces escuchada en el Gobernador, porque siempre ha sido un hombre con carácter de mando y perfeccionista, manifestó que: “Sólo espero que los diputados de la LIII Legislatura del Estado, aprueben la iniciativa de Ley que les envié respecto a la reglamentación y uso de los pastizales para yo mismo encabezar a las fuerzas públicas del Estado y echar fuera ese ganado intruso que está arruinando nuestras tierras”.
“Los invito a la “cacería”, dijo al Presidente Municipal de Gómez Palacio, Carlos Herrera y al Diputado Local Licenciado Guillermo Aragón, a quienes manifestó que si era preciso, echaría a balazos el ganado “y caerá todo aquel que se interponga en la trayectoria del proyectil”.
Sus palabras fueron rubricadas por estruendoso aplauso de los presentes en el salón de audiencias del Palacio Municipal, y en especial de los ejidatarios, que fueron a exponerle un problema, concerniente a invasión de tierras por ganado.
Los jóvenes duranguenses de aquellos años, estimamos que esa iniciativa de reglamentación de los pastizales, merecía contar con la simpatía y respaldo de las masas mayoritarias del pueblo, porque llevaba implícito un gran sentido de justicia y equidad social, pero, por instrucciones de Gobernación se echó abajo.
Continuará…

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