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Una cosa es una cosa…

La impaciencia mostrada por el presidente electo por tomar las riendas de la conducción del país, antes de lo establecido, lo ha llevado, de manera muy prematura, a verse rehén de sus palabras o promesas de campaña, o en el mejor de los casos, a mostrarse como un político que al conseguir el poder termina contradiciendo su propia narrativa.

La semana anterior, por ejemplo, hablaba sobre la posibilidad de contribuir al regreso de los comunicadores José Gutiérrez Vivó y Carmen Aristegui a la radio. voy a procurar el regreso a la radio de José Gutiérrez Vivó y voy a procurar el regreso a la radio de Carmen Aristegui.

En una entrevista, López Obrador aseguró: “Desde luego, siendo muy respetuoso de los dueños de las concesiones y siendo muy respetuosos también y bajo la aceptación voluntaria tanto de Gutiérrez Vivó como de Carmen Aristegui, sin estar de entrometido voy a proponer un acuerdo de reconciliación para que estos dos grandes comunicadores puedan tener espacio y puedan mantener sus programas y que se les reivindique y que al mismo tiempo nunca más se vuelva a censurar a un medio de comunicación”, expuso.

Los deseos de AMLO se pueden tomar como medidas de presión para los concesionarios de la radio por hacerles lugar en su programación a estos dos periodistas. Habría que ver, por otro lado, si continuará haciendo diferencias entre los medios de comunicación, como lo hacía en campaña. “Prensa fifí” adjetivaba a un sector de la misma a la que él considera tiene una  línea editorial  más cercana al modo de pensar de la gente de dinero. Por otro lado, días después de su triunfo electoral, visitó la redacción del diario La jornada, un medio más afín a su ideología. Quizá en donde sí se vería una actitud más en pro de la libertad de expresión sería en dar indicaciones conducentes para que las legiones de bots de MORENA, moderaran su actitud y sus ataques en redes sociales contra analistas que se manifiestan en contra de las opiniones de su líder.

Otro de los temas reiterativos en campaña y en estos días de transición ha sido el de la amnistía y los llamados Foros por la Pacificación y la Reconciliación Nacional. Se han llevado hasta el momento 4 y el resultado de ellos oscila entre el fracaso y la decepción. Antes de iniciar, gente cercana a Andrés Manuel hizo correr el rumor de que asistiría el Papa Francisco, lo cual resultó ser falso. En Michoacán, el acto se llenó con acarreados de MORENA y la multitud, enardecida, hizo correr al secretario de Seguridad del Estado al grito de “¡No hay justicia!”; en Ciudad Juárez, en más de una ocasión familiares de víctimas del crimen organizado interpelaron varias veces a López Obrador, “¡Ni perdón ni olvido!”, y “¡Sin justicia no hay perdón!”, fueron las consignas; en Torreón, la señora Silvia Ortíz, madre, que desde hace 13 años busca a su hija, Fanny, sentenció: “Hablar de amnistía sin entender lo que se lleva a cuestas es hablar por hablar”.

Finalmente, otro tema controvertido ha sido el del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Fue uno de los más socorridos banderines de campaña de AMLO. El discurso era oponerse con vehemencia a los trabajos en Texcoco del NAICM y, en cambio, proponer una solución alternativa, la cual fue proyectada por su equipo, y que consiste en habilitar y adecuar la base militar de Santa Lucía más la utilización del actual Aeropuerto sería suficiente para poder brindar el servicio. Sin embargo, el pasado viernes la organización privada, Mitre, especialista en el tema y consultada por la gente de López Obrador entregó un dictamen en el que se establece que la opción alternativa propuesta por AMLO es inviable. El plan de utilizar la base de Santa Lucía no sería viable desde una perspectiva aeronáutica, ni en el corto ni en el largo plazo, debido a una interferencia significativa en el espacio aéreo y de procedimiento que limitaría la capacidad entre los flujos de tránsito hacia y desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y la base militar, señaló Mitre.

Dicho en otras palabras, el proyecto del NAICM promovido por Peña Nieto y atacado hasta el cansancio por López Obrador es la opción más viable esto sin tomar en cuentas que cancelar la construcción del NAICM supondría un gasto de 100 mil millones de pesos.

Ante este panorama, AMLO solo ha atinado en decir que la resolución de si se construye o no el NAICM lo someterá a una consulta popular, esto para no verse tan evidenciado en recular ante la decisión final y dejar que “el pueblo” sea el que decida.

Dice el dicho popular que “Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa” y con estos ejemplos el presidente electo meditará sobre si ha valido la pena el precipitarse en tomar algunas decisiones que no tendría que haber tomado aún.

De lo que sí es seguro que le ha servido todos estos días es en probar a un deficiente grupo de personajes en su círculo cercano que no lo han cuidado ni asesorado como corresponde.

También se podrá sacar como conclusión que de buenas intenciones, dicen, está pavimentado el camino al infierno.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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